El economista alerta sobre los problemas que pueden generarse debido a que alrededor del 50% de la fuerza de trabajo está en el sector informal y necesita salir “y saldrá a buscar como alimentarse”, con el alto riesgo de contagio

Venezuela necesita un plan de estabilización que requiere una gran cantidad de recursos, para enfrentar la grave situación económica que tiene como marco seis años de contracción económica y tres de hiperinflación. Los ingentes recursos que se necesitan superan el financiamiento que podría suministrar el Fondo Monetario Internacional al país.

Ese es uno de los planteamientos de José Manuel Puente, al mirar la situación económica del país.

El economista nos atiende por teléfono, el coronavirus se impone y nos obliga a conversar por esta vía sobre las implicaciones que tiene su presencia en la tierra. El intercambio es amable y comienza siempre por saber cómo se va llevando la cuarentena y lo complicado que se hace el escenario.

Comenzamos a hablar del corto plazo y este profesor titular del Iesa, señala que la duración y profundidad de la crisis económica que provoca el coronavirus tiene distintas aristas que hay que evaluar.

Detiene la conversa, parece que elabora su argumentación y comienza a enumerar: “Los primero, es la velocidad de propagación del virus. Lo segundo, será cuántas personas serán afectadas y cuánto se tarda en conseguir la vacuna, si es que se consigue. Tercero, es evaluar si las acciones que tomaron los gobiernos y los multilaterales logran mitigar el daño y el tema sanitario. También hay que ver si logran auxiliar a las personas, a las empresas y generar políticas contra cíclicas para lograr crecimiento económico”.

Puente, esta en Venezuela y es profesor invitado en las universidades de Oxford, Madrid y Salamanca. Al mirar el impacto del coronavirus no duda en sentenciar que “la pandemia al día de hoy es el segundo shock económico, financiero y social más grande de los últimos 100 años en el mundo. Sólo es superado, hasta ahora, por el crack de 1929 y puede ser peor. Hasta hace tres semanas la crisis generada por el 11 de septiembre y la crisis financiera del 2008 eran superiores en impactos macroeconómicos a esta pandemia. Ya esta es mayor”.

Mirando hacia adentro

-¿Cuál es el impacto sobre la economía venezolana”.

-Antes del coronavirus, las proyecciones apuntaban a una recesión aguda y a la continuación del ciclo de colapso. El FMI proyectó una caída de 10%, la Cepal 14% y The Economist proyectaba una recesión de 20%.

-Todo eso cambia.

– Y para mal. Con el coronavirus y el impacto que tiene en factores de comercio, sobre los precios del petróleo y todos los sectores de la economía, esa crisis se exacerba. Venezuela en el 2020 tendrá una contracción de dos dígitos que puede ser de 20%, 25% o hasta 28%. Será la única economía del planeta en hiperinflación.

-Tenemos gente que vive del día a día… ¿Cómo se afronta el problema?

-Cerca del 50% del país está en el sector informal o está en la categoría de trabajadores por cuenta propia, es decir, que si no sale a la calle no come. La cuarentena no es viable para casi la mitad del país. Vemos como un problema de salud pública se complementa con un problema económico. Esto a su vez puede generar un problema sanitario, porque es una población que está saliendo y, la que no ha salido, va a salir a buscar la vida. Si no los mata el coronavirus, los mata el hambre.

-¿Cómo se le da una respuesta económica a este problema social y de salud pública?

-Hay que entender, que este virus global agarra a Venezuela en una situación muy vulnerable, en medio de un colapso social económico y humanitario, después de seis años contracción, tres años de hiperinflación y sin ningún ahorro en su Fondo de Estabilización, en su Fondo de Reservas. Venezuela, no tiene la posibilidad de salir a los mercados internacionales porque se está en default desde 2017. Además rompió relaciones con el FMI en 2005 y no le presta un dólar. Esto nos hace el camino mucho más costoso la emergencia.

¿Cómo afrontan las demás economías la coyuntura?

-Con recursos del Estado y de los multilaterales que se asignan a subsidios directos a las familias para que se queden en casa y puedan garantizar un consumo mínimo. Están brindando ayudas a las empresas para que pasen el desierto. Jugando con política fiscal y monetaria de manera contra cíclica. Venezuela, no tiene esos recursos ni el acceso a los multilaterales para tener esos recursos.

-Los países no se acaban. ¿En estas condiciones qué puede hacer?

-La prioridad debe ser minimizar el número de contagios y de muertes, es decir, atender el problema de salud pública. Dedicar todos los recursos humanos, económicos y financieros que se tenga o que pueda conseguir a tratar la emergencia sanitaria. Esa pandemia ha desencadenado un crisis económica de gran magnitud y que tendrá un costo muy alto que tardará años en recuperarnos. Venezuela tiene que buscar recursos para programas de ayuda en tres días como hacen todos los países. Antes del 2021 no se dará el crecimiento económico. El 2020 será un año de recesión y que debe ser para encontrar la vacuna. Si jugamos bien, puede darse una recuperación el año que viene, pero si en 2021 no hay vacuna, seguro seguirá la recesión global.

-¿Cuál será el impacto?

-América Latina, recibe impactos devastadores del coronavirus que se reflejan en menos ingresos por exportaciones. Cayeron los precios de materias primas y porque caen las exportaciones hacia los grandes cliente que son China, Europa y Estados Unidos. Estos destinos de las exportaciones de la región están en recesión, Venezuela fundamentalmente en menor volumen de negocios.

-¿El cambio político resuelve el problema?

-No. Pero es central. He repetido como loro, que sin cambio político no hay cambio económico. Nicolás Maduro, no puede ni quiere instrumentar el programa de estabilización económica que Venezuela está pidiendo a gritos. El país requiere un programa de estabilización con cuantiosos recursos financieros internacionales y Nicolás Maduro,  ni puede ni quiere. Los 5.000 millones que se le pidieron al FM, que es nada, el fondo los negó ante el contexto político institucional que vive el país.

-¿Cómo percibe el cambio político?

-El cambio político no es necesariamente un cambio a la oposición. Pienso en un gobierno de coalición nacional o unas nuevas elecciones con un nuevo presidente. Las encuestas dicen que 90% quiere un cambio. Ese 90% no concentrará sus preferencias en un solo candidato, pero un presidente electo con 40% tendría el capital político para asumir los cambios necesarios y el peso suficiente para negociar con un poder legislativo acciones que deberán darse de manera muy rápida porque la situación así lo amerita.

¿Por qué tantos recursos?

-Los números son implacables. Tenemos 25.000 millones de dólares en bonos vencidos y eso hay que pagarlo para que se abran las líneas de crédito. Tienes los niveles de reservas internacionales más bajos de los últimos 31 años y se requieren liquidar dólares para bienes finales y destrancar el aparato económico. Además hay una deuda de 130.000 millones de dólares. Se dilapidó el shock petrolero más grande la historia. Se necesitan recursos para rescatar la economía. Sin ayuda financiera es imposible llevar a la economía a un círculo virtuoso.

Foto: AFP/Archivo

-¿La plata esta en el FMI?

-Ni siquiera los recursos que puede dar el FMI son suficientes para el rescate de Venezuela. No hay que ir solo a los multilaterales sino a la comunidad internacional y usar como gran colateral el petróleo. Con las reservas de petróleo más grandes del mundo se puede pedir dinero prestado para explotarlo, pero también para financiar los programas de subsidios focalizados dinámicos, para tener los insumos, repuestos bienes finales.

-No se puede colocar como colateral el petróleo, sería contra la constitución.

-Tienes que tener un presidente poderoso, porque hay decisiones Ejecutivas que hay que tomar. Además debe tener amplio apoyo parlamentario que le ayude con las leyes que deben estar alineadas con el programa de estabilización. por eso debe ser un presidente de base amplia.

¿Privatizar Pdvsa es una opción?

-No creo y no quiero la privatización de Pdvsa. Además no creo que sea posible en este momento. pero debe haber una coalición pública y privada en el sector petrolero. Tenemos que apurarnos porque nos podemos quedar con ese barro negro allí abajo.

¿No es repetir el rentismo?

-Creo que no hay que tenerle miedo a ser un país petrolero, pero hay que usarlo para potenciar otros sectores que diversifiquen la economía. la discusión de hace 80 años, lo que pasa es que ahora sí se acaba el tiempo.