El economista reconoció una reciente disciplina fiscal reflejada en un “recorte brutal” del gasto público y de la monetización del déficit fiscal a Pdvsa, pero asegura que no hay garantías de su sostenibilidad

Como “extremadamente volátil” y por tanto impredecible describió el economista Jesús Casique a la inflación venezolana, que según datos del Banco Central de Venezuela (BCV) se ubicó en junio y julio en 25,1% y 19,6%, respectivamente.

Tras la publicación de las cifras, Casique reconoció que el Gobierno de Maduro “en cierta medida” ha implementado disciplina fiscal y monetaria a través del recorte del déficit fiscal, que se ve reflejada en las cifras, aunque cuestiona su sostenibilidad.

“En las últimas semanas hay que reconocer que el Banco Central ha disminuido la monetización del déficit fiscal pero qué tan insostenible es resulta impredecible”, dijo en entrevista para Contrapunto.

De acuerdo con los datos del organismo emisor, Venezuela reportó en el mes de julio una inflación acumulada de 491,9% y el aumento interanual es de 2.358%.

Casique explicó que la disciplina fiscal a la que hace referencia implica un “recorte brutal” del gasto público y de la monetización del déficit fiscal a Pdvsa, pero asegura que no existen garantías de que estas medidas se puedan mantener en el tiempo lo que hace que la inflación en Venezuela sea “extremadamente volátil” porque podría suceder que los precios se disparen el próximo mes.

“Hay que esperar hasta julio de 2021 para determinar si Venezuela continua con hiperinflación o sale del escenario hiperinflacionario”, dijo.

Además recordó que durante el último trimestre del año repunta la inflación por el pago de bonos y utilidades. “Es impredecible determinar si va a continuar de alguna manera esta semidisciplina fiscal”, expresó.

El economista resaltó que la inflación acumulada en la gestión de Maduro es de 18.427.384.550% y desde la reconversión se ubica en 1.885.496%.

Jesús Casique. Foto: Rafael Briceño Sierralta

Apoyo a las empresas

Servicios, manufactura y turismo son los sectores económicos más afectados por la situación del país, según refirió el economista. Por ejemplo, el parque industrial del ha disminuido 74,4% desde 1.999, lo que implica que han cerrado 8.288 empresas manufactureras, y por el efecto de la COVID-19 al cierre de 2020 podrían cerrar entre 800 y 1.100 empresas de este sector.

En ese sentido, Casique reiteró que la prioridad es tenderle la mano a los sectores de la economía e insiste en que las medidas aisladas no van a resolver los problemas estructurales de Venezuela, en referencia a los recientes anuncios de Nicolás Maduro para las Pymes.

Indicó que las facilidades para la creación de nuevas Pymes no tienen sentido si no hay crédito para financiar la apertura de empresas. “El problema es la participación de la banca, a menos que el dinero sea proveniente de recursos públicos que dispararían la hiperinflación”, señaló.

Casique considera necesario establecer un programa integral de medidas fiscales y monetarias que incluyan no utilizar el petróleo como agente fiscal, disciplina fiscal y monetaria sostenible, apertura petrolera por cinco años con una inversión interanual de 20 mil millones de dólares para completar 100 mil millones de dólares, eliminar fondos parafiscales, elaborar un presupuesto de la nación, eliminar la monetización del déficit fiscal y reestructurar la deuda.

La disminución del encaje legal es un elemento importante para que el sector privado pueda retomar el flujo de caja para impulsar el aparato productivo en Venezuela, apuntó.

Remesas y liquidez monetaria

El flujo de las remesas hacia Venezuela caerá este año a entre 1.800 y 2.000 millones de dólares de los 4.200 millones que se esperaban por los efectos de la pandemia. “El volumen de las remesas va a disminuir considerablemente y esto impacta a la familias porque las remesas representan una gran ayuda para los venezolanos para sortear la crisis”, resaltó.

Por otro lado, indicó que la liquidez monetaria se ubicó en agosto en 175 billones de bolívares, de los que monedas y billetes representan apenas el 3,2%, lo que refleja los problemas que tiene el país con el efectivo. Plantea como una solución rápida reseñar los billetes de mayor denominación, es decir, agregarle ceros 4,25% del total de billetes en circulación, pulverizados por la hiperinflación.