Cifras de manufactura semejantes a las del año 1953 y una caída de la producción petrolera de 2 millones 756 mil barriles forman parte del panorama con el que el país recibió a la pandemia

El economista Jesús Casique considera “muy difícil” una recuperación económica producto de este “modelo arcaico y primitivo” pues el país atraviesa actualmente una depresión económica con una contracción en 6 años de 70,1% hasta 2019.

“Estamos sin cash, no tenemos prácticamente nada de liquidez”, dijo en entrevista para Contrapunto, en la que recordó que según los datos de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep),la producción se ubicó en 573 mil barriles según las fuentes directas y 570 mil según las fuentes secundarias del cartel.

“Esto significa que el país está prácticamente sin caja”, dijo Casique al comparar los niveles de producción actuales con los de 1990, cuando se ubicaban en 3 millones 329 mil barriles, es decir, una caída de 2 millones 756 mil barriles que atribuye a la falta de reinversión y mantenimiento. “Un cuadro muy difícil en materia petrolera de Venezuela”, lamentó.

Igualmente, señala que las cifras de manufactura actuales se asemejan a las del año 1953, cuando el país registraba 2.564 empresas en el sector, pues se ubican en 2.849 luego de que el tejido industrial se elevara en 1998 hasta 11.117 empresas.

El economista considera que el Producto Interno Bruto (PIB) caerá este año más de lo previsto por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Estima que la caída podría estar entre un 26% y 30%. Recordó que Venezuela cumple 30 meses de hiperinflación, con los que ya superará a los 35 meses de hiperinflación que atravesó Ucrania desde 1992, debido a que para inferir si el país supera esta condición se debe esperar hasta enero de 2021, lo que implica que en magnitudes se superará a Ucrania.

Reiteró que Venezuela recibió a la COVID-19 con una crisis “bien importante”, debido a los desequilibrios macroeconómicos presentados desde 2013, que se han profundizado por la pandemia.

Para una recuperación de la economía nacional, consideró que Venezuela debe establecer un programa de inversión petrolera para reactivar el sector y de alguna manera dinamizar el aparato productivo.

Indicó que actualmente las empresas operan al 21% de su capacidad instalada. Señaló que los anaqueles están abastecidos de productos, pero la caída de la demanda por el desplome del poder adquisitivo afecta a las empresas porque no hay una alta rotación de inventarios.

Considera que el Gobierno de Maduro estableció medidas para proteger sanitariamente de la pandemia, pero no implementó políticas para proteger a las empresas de la paralización de sus actividades.

En ese sentido, recordó que la mayoría de los países de la región aplicaron incentivos fiscales, entre ellos la postergación del pago de Impuesto sobre la Renta (Islr) y la flexibilización o eliminación del pago el IVA que afecta el flujo de caja de las empresas, pero en Venezuela no se efectuaron medidas de ese tipo.

“Definitivamente los incentivos fiscales que el Gobierno debió haber aplicado no los tomó en consideración”, aseveró.

Otra de las dificultades que atraviesan los venezolanos durante la pandemia viene dada por la caída de las remesas, pues producto de la paralización de actividades por el coronavirus los envíos de dinero al país se estima que caerán a 1.800 millones de dólares de los 4.200 millones esperados por el Banco Mundial para este año.