El economista, firmante de la carta abierta a Joe Biden, señala que le piden a las partes del conflicto venezolano que flexibilicen sus posiciones y pongan por delante el problema humanitario que vive la población

La construcción de una solución a la crisis multidimensional que vive Venezuela pasa porque se separen las aspiraciones políticas de las necesidades humanitarias que tiene el país, según afirma el economista y director de Petróleo por Venezuela, Francisco Rodríguez.

“Estamos atrapados en el peor de los mundos: Un gobierno autoritario con una economía aislada, sancionada, que afecta a todos los venezolanos tanto en el mundo privado como el público”, sostiene el economista.

Agrega que las sanciones no han cumplido su objetivo y lo que han logrado es “hacer un Estado poderoso. ¿ Tú ves a Maduro y los jerarcas del régimen pasándola mal ? ¡No! Ellos siguen viviendo en la opulencia y un Gobierno autoritario como este siempre tendrá la forma de hacer que el peso de las sanciones caiga sobre los sectores más vulnerables. Por eso hay que atender los problemas a la gente”.

“Ninguno de nosotros está en desacuerdo con las sanciones personales a quienes hayan incurrido en corrupción o en violación de los derechos humanos”, aclara Rodríguez.

El economistas señala que no consigue explicación a que “la oposición venezolana no está exigiendo esto. Por qué tenemos que venir sectores de la sociedad civil, ajenos a los partidos a proponer un mecanismo humanitario para que se puedan usar los recursos bajo la supervisión de la comunidad internacional, incluso la AN 2015”.

-En la carta le piden al Gobierno de los Estados Unidos “negociar posiciones”. ¿Qué significa eso?

-Justo con esa frase también le señalamos los exhortos que hemos hecho para que Maduro haga lo mismo. Nosotros le estamos pidiendo a las partes en este conflicto que flexibilicen sus posiciones para atender los problemas urgentes de los venezolanos.

-Pero eso no sucede. ¿Qué estímulo tienen que darle al oficialismo para que vuelva a México como lo plantean?

-La realidad es que Venezuela está atrapada en lo que algunos llaman empate catastrófico y otros hemos llamado el conflicto destructivo. Estamos en una sociedad que no tiene la capacidad para utilizar sus elementos claves para dinamizar la economía, el crecimiento. Eso incluye los ingresos petroleros tan necesarios para abordar la crisis humanitaria. Todo está limitado por el conflicto político.

En este momento de la conversación, Rodríguez señala que los bandos en pugna deben colocar “de lado la lucha por el poder, al menos en aspectos puntuales que permitan atender la situación humanitaria, que permitan abordar la emergencia y a los grupos más vulnerables. Si en ese contexto se puede avanzar más allá de lo humanitario, bienvenido sea, nosotros queremos ver a Venezuela transitar hacia la democracia, hacia elecciones justas”.

Sin embargo, aclara “que no se puede condicionar el tema humanitario a lo político. A los venezolanos no se les puede seguir pidiendo que pospongan sus necesidades urgentes a la resolución de una crisis política que no sabemos ni le podemos decir cuándo llegará.

-¿Qué posiciones puede ceder el Gobierno estadounidense para hacer atractivo de nuevo el diálogo en México?

-En México dos vertientes. Hay una política sobre elecciones, derechos políticos, temas extremadamente importantes y no quiero que se vea como que le estoy quitando importancia. Pero hay otra serie de negociaciones y acuerdos para la protección social. Se creó una mesa en la que se iba a trabajar y analizar mecanismos de movilización de recursos para enfrentar la pandemia para atender la emergencia. El tema central aquí es que se separe el tema político del tema humanitario y de la atención de los problemas de la gente. Que el país pueda atender su urgencia humanitaria a través de los recursos externos que permitirían dinamizar la economía del país.

-¿Cómo se puede hacer esto? Y por qué dirigirse al Gobierno de los Estados Unidos?

-Porque es el que tiene la potestad de otorgar una licencia humanitaria y que se cree un mecanismo humanitario de exportación de petróleo a cambio de lo que necesita Venezuela en alimentos, en insumos agrícolas en lo que necesita Venezuela para comer. Este es un tema que tiene que estar separado de las concesiones políticas. En lo político, se puede avanzar, pero no podemos amarrar el hambre y la salud de los venezolanos a esos resultados que algunos de los lados considere ventajoso en lo político.

-¿Eso no es darle un respiro a Maduro?

-Al contrario. Lo que busca es darle un respiro a los venezolanos. Para que la gente tenga no una Caja Clap sino algo que llegue de la supervisión internacional. No solo porque es lo que necesitan los venezolanos, sino que es una manera de independizar a la gente del dominio que tiene el Gobierno con el control de los medios para atender a la gente.