“Vamos a tener menos productos y los productos que tengamos estarán muchísimo más caros”, subraya el abogado Ángel Ernesto Freytez. Sin embargo, insiste en que los empresarios e industriales venezolanos deben aprovechar las oportunidades para exportar bienes y servicios a China

Una enfermedad remodeló el mundo, y parece que también el comercio internacional. El surgimiento del coronavirus SARS-CoV2 tocó los cimientos de la economía, la sociedad, la política; no solo puso a la gente a respirar por un tapabocas y a tomar distancia hasta de los seres queridos, sino que dejó varados los grandes taxis de la mercancía: los contenedores.

Hay una “crisis de los contenedores” que afecta a todo el planeta. El abogado Ángel Ernesto Freytez, experto en comercio internacional, explica que por la pandemia “hay una ruptura en la cadena de suministros; se paraliza la producción en China a raíz de la pandemia y las exportaciones se ven afectadas”. Cuando se reinician las actividades productivas en China “son los países de destino los que están en cuarentena” y allí quedaron los contenedores: Estados Unidos, naciones de Europa.

“Eso ha causado un cuello de botella que imposibilita el retorno de los contenedores a su país de origen”, acota. No son 100 ni mil: “Se estima que hay 180 millones de contenedores retenidos”. Se suman “la escasez de buques; los costos de trasladar esos contenedores vacíos a China es más alto que el costo del contenedor mismo; el incremento en la demanda de productos chinos; por política china de ambiente se ha reducido la producción de nuevos contenedores”.

Aunque la crisis comenzó a finales de 2019, calcula, su pico fue en agosto de este año, “cuando se empiezan a ver los efectos directos”. Será entre noviembre y diciembre “cuando vamos a ver los efectos más negativos de esa crisis”. En otras palabras, escasez y aumento de precios para los consumidores. “Estamos viendo aumentos de precios superiores a 30% en muchos de los rubros, como maderas, plásticos, aceros”.

Un problema global también toca a Venezuela, país cuya economía se ha reducido “y es bastante sensible a este tipo de cambios”.

Recuerda que 80% del comercio se realiza vía marítima por contenedores. “China es nuestro mayor socio comercial, con importaciones de 1.500 millones de dólares al año. Si añadimos el aumento de los costos vamos a tener menos productos y los productos que tengamos estarán muchísimo más caros”. En el primer trimestre del año 2022 podría haber escasez, aun cuando seguramente quedará inventario de productos por sus elevados precios.

Las consecuencias las estamos observando, afirma. “Son pocos los contenedores que están llegando, son pocos los que están saliendo de China. Incluso, estamos viendo contenedores que salieron de China y han sido redirigidos hacia Colombia y otros países para ser vendidos en otros países”. En estas decisiones pesan “los altos costos de los fletes, las medidas gubernamentales de revisar las exoneraciones implementadas”.

Las cuentas indican que después del Año Nuevo Chino podrían aliviarse las tarifas y fletes, aunque “nunca van a llegar a sus precios anteriores”.

Es partidario de que los industriales y comerciantes venezolanos exporten productos y servicios a China. “El gobierno de China le ha manifestado al gobierno de Venezuela, y a gobiernos de la región, el total apoyo para eso. Ha sido la industria venezolana la que no ha sido capaz de colocar productos en China”, expone. Las crisis “generan oportunidades”, destaca, y otros países las están aprovechando. Sin embargo, insiste en su llamado: “Hay mucho camino por crecer para los empresarios venezolanos, y a eso estamos apuntando”.