Los gremios empresariales tienen claro que la primera parte del juego comercial favorecerá a las compañías colombianas, sin embargo, muestran una disposición a elevar su competitividad para no perder el mercado local y poder ganar espacio en el mercado colombiano

Colombia y Venezuela son vecinos que no pueden mudarse y están obligados a convivir. La complementariedad de sus economías es una variable en la que los empresarios de este lado de la frontera tienen bien puestos lo ojos. La idea es avanzar hacia la recuperación de un intercambio que llegó a ser de 7.000 millones de dólares al año, eso sí, en mejores condiciones.

“Estamos preparados” y “No tenemos miedo” parecen cinco palabras de una oración compuesta que forma parte del discurso de una sola persona, pero en este caso no. Las comillas y la conjunción copulativa “y” separan estas frases dichas en días y sitios distintos, por personas diferentes ante una misma pregunta

¿Están preparadas las empresas venezolanas para competir con las colombianas ante la inminente normalización del intercambio comercial con Colombia tras la llegada de Gustavo Petro a la presidencia?

“Estamos preparados”, respondió de inmediato Carlos Fernández, presidente de Fedecámaras, al no más terminar de escuchar el interrogante.

Agregó que “debemos prepararnos mucho más viéndolo con el sentido de la oportunidad. Colombia es un mercado grande de más de 40 millones de habitantes y es la cuarta o quinta economía de América Latina”.

Por su parte, el presidente de Conindustria, Luigi Pisella, al presentar la Encuesta de Coyuntura del segundo trimestre 2022, dijo tajantemente: “No tenemos miedo. Nunca hemos tenido miedo a competir, lo que queremos es que se haga en buena lid”.

“Me explicó: Todos sabemos que de allá para acá han venido productos que no han debido entrar. Lo que queremos es que eso se formalice. Lejos de perjudicarnos nos puede beneficiar, porque en teoría eso se debería limitar y entrarían los productos que deben entrar y puedan entrar”, sentenció Pisella

Agregó que la apertura “es necesaria, estamos de acuerdo y es un reto”.

Respecto a este tema, Fernández apuntó que “hay que tratar de eliminar la entrada informal de productos. Cuando vemos la diferencia de precios tan alta es porque están entrando de manera irregular, sin aranceles ni IVA que sí lo pagan los productos venezolanos”.

¿Fácil? ¡Fácil noooo!

Los dos dirigentes gremiales coinciden en que el escenario es complicado para los empresarios venezolanos por la situación de la economía venezolana en su conjunto.

“Esto nos agarra con los pantalones bajos porque venimos de una caída muy importante en el tamaño de nuestra economía. Sufrimos una pérdida de la productividad muy importante por el desescalamiento de las empresas, la pérdida de masa crítica, la pérdida de economías de escala”, explicó Carlos Fernández, desde Fedecámaras.

Agregó que existe un entorno “que dificulta la productividad como la carencia de los servicios públicos, las dificultades de movilización, el bajo nivel de conectividad y la pérdida de mucho personal capacitado que se ha ido del país”.

Luigi Pisella, por su parte, asume con gallardía que “evidentemente este intercambio va estar a favor de Colombia y eso no va a cambiar porque se habrá la frontera. Tenemos el reto de hacernos más competitivos de manera tal que este intercambio comercial se vaya más o menos equilibrando”.

“Aquí nada se va a dar de inmediato. Hay que avanzar en función de que, conjuntamente con el Ejecutivo, se generen las políticas públicas necesarias para mejorar las condiciones de los empresarios locales y elevar nuestra capacidad de respuesta”, dijo el presidente de Conindustria.

Se puede

Sobre las gestiones de políticas públicas, Fernández sostuvo que es necesario pensar en mecanismos de adecuación para algunos sectores, lo que podría implicar algún trato diferenciador temporal.

“Nuestro punto tiene que ver con que este intercambio, que llegó a ser de 7.000 millones de dólares, aspiramos que vuelva algún día a ese nivel, pero que sea más equilibrado porque era cinco a uno a favor de Colombia. Pensamos que no puede ser solo regulado por las normas generales del comercio. Tiene que irse a un tratado de Libre Comercio”, dijo el presidente de Fedecámaras.

Al ser consultado sobre las características de ese acuerdo, Fernández señala que lo que rige el comercio en general, en este momento son las normativas de la Organización Mundial del Comercio.

“Este intercambio profundo tuvo un marco regulatorio como el de la Comunidad Andina de Naciones y no es normal que salte a la libre. Se necesitan unos acotamientos, algunos perfeccionamientos. Un Tratado de Libre Comercio le daría mucha más estabilidad, formalidad y profundidad a ese intercambio”, insistió el presidente de Fedecámaras.

Lo humano

Finalmente, es necesario destacar que Pisella y Fernández señalaron que estas relaciones no pueden verse solo desde el punto de vista del comercio. Ambos refirieron la importancia del tema humano debido a la gran cantidad de venezolanos que viven en Colombia y viceversa.

Hicieron referencia a la necesidad de las relaciones diplomáticas y el trabajo de los consulados porque en esta relación de vecindad media un intercambio humano estrecho, sobre todo en la frontera del Táchira, donde hay comunidades que pasan constantemente de un lado a otro en el desenvolvimiento normal de su vida.

Este jueves fueron anunciados los embajadores de ambos países, lo que demuestra que las proyecciones de un acercamiento acelerado de las relaciones entre los palacios de Nariño y de Miraflores no estaban erradas.

El juego sigue.