La posición del gobierno gaucho ante las restricciones al comercio con Venezuela “es clara”, según lo señala el nuevo jefe de la delegación diplomática de Alberto Fernández en Caracas: “En Argentina estamos en desacuerdo con las sanciones económicas”

Argentina es un tema recurrente en Venezuela, al punto que en el Palacio de Miraflores hay un salón que se llama Néstor Kirchner, en homenaje al difunto expresidente de los argentinos entre mayo de 2003 y diciembre de 2007.

Desde el lunes 8 de agosto en la tarde, la palabra “Argentina” suena con mucho volumen en las voces del oficialismo debido a la retención de un avión de carga con tripulación venezolana e iraní desde hace dos meses.

También es cierto que hay un nuevo embajador gaucho en el país, que sustituye a Eduardo Porreti, quien hasta padeció la COVID-19 en esta tierra de gracia.

El nuevo jefe de la legación sureña en Caracas es Oscar Alberto Laborde, a quien encontramos en la Bolsa de Valores de Caracas, horas antes de que Diosdado Cabello -en la rueda de prensa de los lunes del PSUV- pusiera el tema argentino sobre la palestra pública en tono de reclamo, para luego que Nicolás Maduro, desde Miraflores, amplificara la queja y le diera carácter de exigencia.

Fue antes

El encuentro con Laborde fue hacia la 11 de la mañana en el corro capitalino, durante emisión de papeles comerciales de una empresa de alimentos que importa desde Argentina parte de sus insumos.

Al verlo lo abordamos y gentilmente accedió a conversar sobre el tema
económico a propósito del evento al que asistía.

-¿Cuál es el estatus del intercambio comercial entre Argentina y Venezuela?

-El intercambio se ubicó el año pasado en 180 millones. Llegamos a tener 2.000 millones de dólares en un momento muy particular en donde el petróleo aportaba muchísimo. Estamos por debajo de los valores históricos promedio. Tal vez aquellos 2.000 millones sean una vara muy alta.

-¿Y al día de hoy?

-Creo que con las cifras que ya manejamos, el comercio se ha incrementado 40%
en lo que va de año. Veremos cómo termina 2022. Sin embargo, como todo lo que
está pasando en el mundo, hay una recuperación y estamos apoyando eso.

-¿Cuáles son los rubros fundamentales de intercambio?

-Desde Venezuela Urea y esencialmente derivados del petróleo. Desde Argentina vienen alimentos semillas, elementos agroindustriales, productos de laboratorios. Podría ser más y hay que ver la figura, un canje podría ser. Todos estamos necesitados de divisas y podemos pensar en un fondo, un instrumento que permita “netear” importaciones y exportaciones. Está también el turismo receptivo para ambos países. Acá el tema del Caribe es muy interesante. Una tarea será restablecer los vuelos de Conviasa, Estelar, Aerolíneas Argentinas. Es mucho lo que hay para hacer. Estos síntomas, estos hechos demuestran que vamos en ese sentido.

-¿Las restricciones impuestas a algunas empresas e instituciones venezolanas han atentado contra el intercambio comercial?

-Totalmente. Está claro que las sanciones y el cerco diplomático atentó en la relación Argentina y en general a la situación de Venezuela. Ya lo dijo el presidente Alberto Fernández: Nosotros no estamos de acuerdo con las sanciones económicas ni con el bloqueo diplomático. No hay una sola demostración de que se tiene resultado. Si se tiene una opinión contraria al Gobierno, no solamente de Venezuela, de los demás países las sanciones no sirven. Más bien lo contrario. Cuando hay un cerco diplomático y un bloqueo económico, los gobiernos que lo padecen son fortalecidos y el pueblo sufre. Sufre porque se empobrece, porque tiene que emigrar. En Argentina estamos en desacuerdo con las sanciones económicas. Habrá que hacer esfuerzo para cambiar lo que se tenga que cambiar, pero es muy difícil que eso se dé por esa vía. No hay pruebas en la historia de que los bloqueos den resultados.

Laborde hace hincapié en los efectos de las “sanciones y el cerco diplomático al señalar que esas decisiones “han afectado al pueblo de Venezuela, han afectado las relaciones comerciales. Esto ha afectado al pueblo argentino”.

-¿Por qué ha afectado al pueblo argentino?

-Nosotros teníamos un intercambio superavitario en una relación 85/15. Llegamos a un monto de 2.000 millones de dólares lo que era muy importante para Argentina. Con la necesidad que tenemos de divisas los privados se inhiben del intercambio y eso nos afecta.

-¿A través del mercado de valores se puede incrementar ese intercambio?

-Sí. Son una de las herramientas interesantes porque potencia a las empresas exportadoras por la inyección de capital que es aportado por los inversionistas. En financiamiento está uno de los cuellos de botella para inversión y por esta vía se abren posibilidades. Con la bolsa de valores que respalda se dan las señales de confianza y de alguna manera apoyan la idea de la importación, me explico: si la bolsa respalda a esta empresa importadora, por ende es confiable, entonces es confiable importar de Argentina.

-Esta emisión es de una empresa vinculada con Argentina. ¿Cómo percibe la operación?

-Con alegría porque potencia la posibilidad de importar productos desde Argentina a Venezuela y como mi tarea, como embajador, es tratar de impulsar el crecimiento del intercambio comercial esto apunta en esa dirección.

-¿Apuestan por la relación con el sector privado local?

-Sí. Por allí creo que está la clave para hacer crecer la relación comercial entre Venezuela y Argentina en medio la coyuntura que vive el país.

Así terminó la conversación con el diplomático argentino, mientras flota en el ambiente cierta tensión luego de que Nicolás Maduro se quejó de que en Argentina “nadie dice nada”, sobre el avión retenido y pidió “apoyo a los movimientos sociales, sindicales y políticos de la Argentina patriótica, de la Argentina peronista, para Venezuela, para el rescate del avión, para la liberación de los pilotos secuestrados…”

Al momento de escribir esta nota, la Casa Amarilla no había respondido oficialmente a Miraflores y, como era de esperarse, no hay reacción de la embajada Argentina en Caracas respecto a este caso. La diplomacia tiene sus reglas y el embajador argentino juega dentro de ellas.