Los economistas Jesús Casique, José Guerra y Manuel Sutherland exponen los factores que inciden en el deterioro del poder de compra

Venezuela habrá acumulado para mayo 41 meses de hiperinflación y pese a los múltiples ajustes salariales por parte del Gobierno de Nicolás Maduro, mientras más aumenta el salario de los trabajadores, mayor es el deterioro del poder de compra.

La remuneración mínimo de la población venezolana para el año 2013 a la tasa del dólar paralelo rondaba los 100 dólares, en mayo de aquel entonces, la moneda estadounidense al tipo de cambio en el mercado negro se ubicaba $27,29.

En el 2018 tras la reconversión monetaria el salario mínimo se ubicó en 30 dólares, cuando la valoración del dólar paralelo equivalía a 60 bolívares.

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Ahora el salario mínimo de los venezolanos equivale a menos de un dólar, bajo el último ajuste en marzo del 2021 con una remuneración total de Bs 1.800.000 incluyendo el bono de alimentación.

Deterioro del poder de compra

“Cerramos el mes de abril con 40 meses de hiperinflación que flagelan el salario de los venezolanos”, señaló el economista Jesús Casique durante entrevista para Contrapunto.com

Desde el año 1999 bajo la presidencia de Hugo Chávez hubo 22 ajustes salariales, mientras que la administración de Maduro entre el 2013 y 2021 ha realizado 32 incrementos. “Llevamos acumulados 54 ajustes salariales en revolución a partir de 1999 hasta el último incremento que fue en marzo del presente año”, indicó el economista Casique.

Foto: Rafael Briceño Sierralta

Agregó que durante el gobierno de Maduro, “la pérdida del poder adquisitivo en dólares es del 98,9%”.

En este sentido, calificó como “un error” indexar los ajustes de la remuneración salarial por inflación y asegura que “esto no va a solucionar el problema estructural que atraviesa la economía del país”.

“Los incrementos salariales en Venezuela, no tienen que indexarse por inflación (…) los salarios tienen que ser ajustados por productividad”, señaló el especialista.

Por su parte el economista, José Guerra, dijo que “existe un deterioro de compra por la hiperinflación que se ha venido acelerando en este mes de abril”.

Guerra explicó que “el dólar sube todos los días y el salario se va rezagando” y esto ha determinado que los venezolanos que trabajan, “no tengan para comprar los productos de la canasta básica, ni siquiera el 5%”.

También explicó que, “el concepto básico en términos salariales no es el salario nominal, es la cantidad de bolívares que usted recibe y el salario real es la capacidad de compra y adquisitiva de esos bolívares”.

“Hoy el salario real en Venezuela está en el mínimo histórico comparado con el de 1958, el país ha retrocedido 62 años en materia salarial y no hay salario que pueda compensar la hiperinflación sino se estabiliza la moneda y no se detiene la devaluación del bolívar”, alertó Guerra.

Ilusión monetaria

La visualización de varios ceros a la derecha de una cifra en bolívares, no se traduce en que el venezolano pueda comprar más.

“Cuando se aumenta el salario el problema no es ese, sino que es con dinero sin respaldo y sin capacidad de poder adquisitivo real; es simple ilusión monetaria que se produce cuando te incrementan los saldos corrientes de dinero y crees que eso te da mayor capacidad de adquisición, pero realmente los precios crecen y eliminan las posibilidades de elevar el poder de compra”, así lo explicó el economista Manuel Sutherland.

Foto: Rafael Briceño Sierralta

Agregó que el nivel de deterioro para comprar “viene en caída libre desde el 2001 y se profundiza en el 2013”.

Además, expresó que entre los factores que inciden en el poder adquisitivo del venezolano, está el incremento de los servicios en divisas. “Muchos servicios que se cobraban muy baratos en dólares se han ido encareciendo hasta en unos casos equipararse en los que cuesta o sobrepasar a nivel internacional”.

Por último, también añadió que el reflejo de costos elevados por “corrupción y extorsiones de organismos públicos que cobran a empresarios por manipulación de mercancía” se terminan reflejando en los precios finales e influyen en la disminución del poder adquisitivo, concluyó Sutherland.