El Banco Central de Venezuela podría asignar montos mensuales situados entre los 1.200 y 1.800 millones de dólares mediante las mesas de cambio en el transcurso del segundo semestre de 2026, de acuerdo con los cálculos presentados por los economistas Hermes Pérez y Luis Crespo en un reporte de la periodista Nurelyin Contreras para Bitácora Económica.
Las proyecciones del flujo de divisas se encuentran condicionadas por la evolución del mercado, las variables macroeconómicas y el nivel de ingresos petroleros del país, los cuales experimentaron un incremento impulsado por la coyuntura geopolítica en el estrecho de Ormuz.
Hermes Pérez, docente de la Universidad Metropolitana, indicó que la cifra destinada a las intervenciones cambiarias responde tanto a la disponibilidad de recursos como a las decisiones de política pública. De acuerdo con el especialista, una eventual reducción en la cotización internacional del crudo generaría un descenso paralelo en el volumen de divisas ofertado por el ente emisor.
En cuanto a los antecedentes del periodo, Pérez precisó que la oferta acumulada por el organismo emisor entre febrero y agosto de 2026 alcanzó aproximadamente 10.500 millones de dólares, monto que contrasta con los 7.231 millones de dólares adjudicados en todo el año 2025 y los 13.238 millones de dólares colocados durante 2024. El académico puntualizó que esta dinámica requiere un programa de ajuste integral y coordinado en los ámbitos fiscal y monetario con respaldo de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional para abordar las causas de la inflación crónica y la volatilidad.
Por su parte, Luis Crespo, docente de la Escuela de Economía de la Universidad Central de Venezuela, coincidió en situar la oferta prevista para la segunda mitad del año en un intervalo de 1.500 a 1.800 millones de dólares mensuales, destacando que el promedio acumulado ingresado por el BCV a las mesas de cambio hasta la fecha ronda los 9.200 millones de dólares.
El economista destacó la magnitud de la oferta registrada en julio de 2026, la cual se aproximó a los 2.200 millones de dólares, y advirtió sobre la necesidad de definir estrategias cambiarias, monetarias y fiscales que contribuyan a estabilizar el sistema de manera estructural.
Respecto a la brecha cambiaria entre el tipo de cambio oficial y las cotizaciones paralelas, los análisis señalan que la diferencia experimentó un descenso, ubicándose recientemente en rangos de entre 13 % y 15 %, tras haber registrado picos previos del 40 % al 50 %.
Tanto Pérez como Crespo explicaron que la reducción momentánea del margen se logró mediante un incremento en la frecuencia y volumen de la oferta de divisas, junto con una mayor depreciación de la moneda nacional, manteniéndose aun las distorsiones de fondo derivadas de los desequilibrios monetarios, la emisión para el financiamiento del sector público y las expectativas de los agentes económicos.





