El economista José Manuel Puente explicó que las reconversiones monetarias son medidas cosméticas que no atacan el problema de fondo y se instrumentan dentro de un programa integral de estabilización que logra controlar el incremento acelerado de los precios

El 20 de agosto de 2018 entró en vigencia la reconversión monetaria, una medida impulsada por el Gobierno nacional a través del Banco Central de Venezuela (BCV) para combatir el acelerado incremento de la inflación.

El decreto fue publicado en la Gaceta Oficial N° 41.446 y consistió en un cambio en la escala monetaria a partir de la supresión de cinco ceros.

Este cambio implicó la implementación de un nuevo juego de billetes de 2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500 bolívares, más las monedas de 0,5 y 1 bolívar.

De ese cono monetario, actualmente solo son aceptados en la calle los billetes de 50, 100, 200 y 500 bolívares, aunque en algunos sectores de Caracas no aceptan desde hace algún tiempo las piezas de 50 y ya amenazan con dejar de recibir las de 100 bolívares.

El economista y profesor del Instituto de Estudios Superiores de Administración (Iesa), José Manuel Puente, explicó a Contrapunto que cuando se anunció la reconversión monetaria el problema económico de fondo era la inflación, que más adelante se convirtió en hiperinflación y, a su juicio, es la peor enemiga de una reconversión monetaria porque acaba rápidamente con el valor real de la moneda.

Por esa misma razón, el cono monetario implementado desde agosto de 2018 fue ampliado el pasado mes de junio con la incorporación de billetes de 10.000, 20.000 y 50.000 bolívares.

Foto: BCV.

El profesor del Iesa señaló que en una economía como la venezolana, que vive su segundo año de hiperinflación y su sexto año de recesión, se perdió el esfuerzo en papel moneda para un nuevo cono monetario.

“Si Venezuela sigue al ritmo actual de hiperinflación, muy pronto va a tener que hacer otra reconversión monetaria”, indicó José Manuel Puente.

Foto: Jonathan Lanza / Archivo

“Las reconversiones monetarias por definición son medidas cosméticas que no atacan el problema de fondo y se instrumentan dentro de un programa integral de estabilización que logra controlar el incremento acelerado de los precios, en este caso la hiperinflación, y en ese contexto sí tiene sentido implementarla para hacer más fáciles las transacciones”, explicó.

Considera que a un año de la reconversión monetaria, el problema económico que atraviesa el país sigue siendo el mismo: la inflación; y en ese sentido, cree necesario que el Gobierno ejecute un plan que ataque el origen de los problemas fiscales, monetarios y cambiarios.

Con ese programa, el Ejecutivo debe lograr que la inflación del país converja con las de los países de América Latina, cuyo promedio es de entre 3% y 4%, ya que actualmente Venezuela tiene en un mes hasta 10 veces la inflación anualizada del resto de la región.

En 12 años se han realizado en el país dos reconversiones y se han eliminado un total de ocho ceros a la moneda, es decir, lo que en 2007 era 100 millones de bolívares (Bs 100.000.000) se convirtió en 2018 en 1 bolívar soberano (BsS 1), nuevamente con un valor que sigue cayendo porque el desequilibrio económico continúa.

“Cuando se logre alcanzar una inflación de un dígito el cono monetario se estabilizará y no será necesaria una nueva reconversión”, agregó el economista.

Sin embargo, de continuar las políticas económicas como hasta el momento, es probable que el país requiera una nueva reconversión monetaria, concluyó Puente.