Con una extensa trayectoria dentro del karate do, la reconocida jueza y coach del estado Aragua, nos cuenta acerca de sus experiencias en el tatami

La sensei Carolina González es una juez del karate nacional, con licencias máximas panamericanas, juez A de kata y reefere A de kumite, además es entrenadora de la Selección de Aragua de Karate Do.

Luego de cumplir varias metas que se había propuesto como atleta, decidió iniciarse como entrenadora en el karate, al cual lo describe como un estilo de vida por encima de un deporte o disciplina.

“Todas aquellas personas que tocamos un tatami, entendemos y nos encendemos con la magia que nos proporciona el karate”, afirmó González.

Sus primeros pasos en el arbitraje los dio en 2008 y desde aquel entonces según sus palabras “se apasionó”.

En su primera prueba nos cuenta que sintió la adrenalina de lo que era realizar un kata, y sintió lo mismo que en sus participaciones en el tatami, pero esta vez llevado a la responsabilidad de evaluar y emitir un juicio deportivo sobre la presentación de un atleta.

“Todos los atletas merecen respeto ya que tienen una cuota de sacrificio en su preparación y nosotros como árbitros debemos respetar siempre eso”, aseguró.

La sensei Carolina González es querida muchas veces y en otras no tanto, esto se debe al difícil papel que siempre va a representar para los jueces en cada disciplina, sin embargo, no cabe dudas de que su fortaleza y rigidez la convierten en una de las mejores de Venezuela.

Hacer lo correcto es para ella lo primordial, y por esta razón, el reglamento puede encontrarse en cada rincón de su casa, como buena estudiosa del karate.

En el 2011 comenzó a nivel internacional, algo que la hizo crecer más aún debido a que desde ese momento la adrenalina del karate la sintió doblemente gracias al plus que marca representar a Venezuela en otras latitudes.

Estar en el tatami tanto como atleta y ahora como árbitro, representa para ella el sentir y ejecutar el karate do, y valorar la actuación del atleta con responsabilidad, algo que para ella no todos entienden.

“No se trata de complacer, sino más bien de emitir un juicio, referente a la participación y ejecución de un atleta en ese momento”.

En su rol como entrenadora siempre le inculca a sus alumnos el hecho de que un atleta siempre debe ser “mente y corazón”.

En cuanto las evaluaciones de cada atleta, destaca que deben hacerse con objetividad a los atletas en el momento sea cual sea la trayectoria del mismo, algo con lo que debe lidiar hasta en el momento que muchos de los deportistas se toman el tatami como “algo personal”.

“Cuando un atleta gana siempre se alaba la actuación del árbitro, cuando pierden es todo lo contrario con expresiones hasta de ¡Que bruja! he tenido que escuchar”, cuenta entre risas.

A su juicio estas derrotas se deben utilizar de manera positiva para mejorar los aspectos en los cuales se ha fallado.

En cuanto al nivel del arbitraje venezolanos en el exterior, destacó la calidad de todos, y esto se debe al nivel de los atletas. “Nosotros estamos conscientes de que evaluamos y estamos siendo evaluados”.