La disciplina y el respeto son las bases del deporte en el que esta chica centra gran parte de sus energías, y en el que se ve proyectada a futuro queriendo aportar un granito de arena en el desarrollo del mismo

Con 21 años Ana Quintero es una enamorada del rugby, deporte en el que se inició a los 19, y en el que ha ido escalando posiciones hasta convertirse en la capitana de Los Ángeles Crum de la Universidad Metropolitana.

Además de jugar al rugby, Ana estudia derecho en la Universidad Metropolitana, en donde también desempeña actividades laborales. Del baile al deporte, esta joven atleta llega a esta disciplina por insistencia de una buena amiga, quedando impactada desde la primera vez que pisó el terreno de juego.

Quintero visitó la sede de Contrapunto para contarnos un poco acerca de su historia en el rugby, un deporte en el que destaca la cordialidad y el respeto por el adversario.

—¿Por qué te decidiste a jugar rugby?

—Esa es una historia muy interesante, ya que mi antigua capitana duró aproximadamente tres años reclutándome, y con insistencia me repetía que yo iba a ser una excelente medio scrum, a lo que yo le contestaba reiteradamente que no. En una oportunidad, luego de una serie de situaciones, decido ir literalmente para que Verónica dejara el fastidio, y solamente me bastó ese primer entrenamiento para enamorarme.


—Antes del rugby, ¿había otro deporte que te llamara la atención?

—No era demasiado de deportes, sin embargo, estuve un tiempo en karate. Mi madre me dice que de alguna manera allí comenzaba mi parte ruda, ahora me gusta el boxeo también (risas).

—¿Qué te atrapó del rugby?

—La familia, fue eso. Desde que entras al rugby te das cuenta de que te conviertes automáticamente en una familia. Esta particularidad la tiene solamente este deporte. Es una tradición que va de generación en generación. Cuando tú dices que formas parte de un equipo de rugby, te abren las puertas. Yo no quería jugar principalmente porque los entrenamientos eran muy tarde, yo vivía en Cúa y se me hacía imposible devolverme, e inmediatamente mi excapitana me abrió las puertas de su casa para quedarme y así facilitarme las cosas.

—¿Qué te dijo tu familia cuando te decidiste a jugar rugby?

—Yo se lo oculté a mi madre por tres meses, le decía que estaba culminando la universidad y debía quedarme afuera, lo cual le parecía muy extraño. Luego le pedí unos zapatos deportivos, y así, poco a poco, fui armando las cosas hasta que la invité a mi primer juego.

—¿Cómo fue la reacción de tu madre al ver ese primer juego?

—Yo pensaba que se iba a morir (risas). Me imaginaba que al verme corriendo contra unas mujeres de mayor estatura, le iba a dar algo. Sin embargo, fue otra la realidad, me grabó y, aunque no entendía nada del juego, me dijo que lo hice bien, luego ya me apoya muchísimo.


—Con 1,54 cm, ¿cómo haces para enfrentar a otras chicas de mayor corpulencia?

—En el rugby hay una particularidad, y es que aquí cabemos todos: chiquitos, gorditos, corpulentos, etc. Sin embargo, muchas tienen otras competencias y obviamente siempre el miedo existe. No hay torneo donde no piense que algo puede pasar. Pero mientras mayormente estudies sobre este deporte, corres menor riesgo de lesionarte. Muchos piensan que este es un deporte de contacto pero en realidad es un deporte de invasión y evasión, la idea es invadir territorio y evadir, todo se hace en equipo sin estrellas.


—¿Se puede decir que en el rugby predomina el juego en conjunto antes que las individualidades?

—Totalmente, sin embargo no estoy en contra de aquellos deportes individuales, pero en el rugby necesitas de todo el equipo para poder llegar a la anotación.  

—Aparte del rugby, ¿qué otras cosas haces?

—Como ya te comenté, yo estudio derecho en la Universidad Metropolitana, inicialmente estaba en estudios liberales, pero por la cuestión país tuve que retirarme de esa carrera y espero retomarla en alguna oportunidad. También trabajo en la universidad, en el observatorio de bioética y derecho, de igual manera trabajo con el tema de los procesos de inscripción.

¿Cómo llegas a convertirte en la capitana del equipo de tu universidad?

—Esa es otra historia (risas). Me he dado cuenta de que si no estudias el deporte, no puedes avanzar, y cuando yo comencé era gordita y no tenía la condición, luego me fui preparando para lograr la meta. Mi excapitana se iba del país y ella estaba muy organizada con todo lo que quería. En ese caso, conversé sobre lo que podía rendir como atleta y mi capacidad de llevar y organizar al equipo. Me sé mover en la universidad, así que todo esto se unió y pude superarme también como atleta gracias a mi constancia y mi disciplina.


—¿Cómo te visualizas dentro del rugby de aquí a 10 años?

—Realmente mi foco para el rugby es que crezca nacionalmente y en Latinoamérica, en este deporte hay cultura en Europa, pero en nuestro continente no conocen este deporte y sus valores, y siento que puede aportar mucho y específicamente en Venezuela con esta situación-país. Así que en 10 años me veo con mi propia fundación y jugando el rugby 15 en Venezuela, es mi meta.

—¿Cuales son las próximas competencias de tu equipo?

—En Venezuela el rugby femenino se encuentra un poco en decadencia porque se van mucho las muchachas, por lo que conformar un equipo cuesta mucho, entonces se necesita un poco de mayor fogueo. Por los momentos, tenemos una liga que queremos hacer. La Federación ha intentado hacer ligas para que los equipos jueguen entre sí, y estamos esperando la liga universitaria que estaremos difundiendo a través de nuestras redes sociales.


—¿Qué es lo primero que piensas cuando escuchas la palabra rugby?

—Respeto. La gente cree que nos caemos a golpes pero realmente debes respetar, y es súper genial. Esto lo tienes que grabar (risas). El tercer tiempo es lo mejor, terminamos morateadas y tomando una cerveza con el rival. Hay algo que me dijeron y siempre lo pienso: cada vez que vayas a jugar, da tu mayor esfuerzo, y no porque vayas a ganar sino porque el equipo contrario merece respeto de que si ganaron lo hicieron con sacrificio y dieron su mayor esfuerzo ambos equipos.


—¿Qué consejo le darías a aquellas chamas que quieren dedicarse al rugby?

—Al final si tú eres una persona que sientes que no calzas en muchos lugares, en el rugby no te tienes que preocupar por eso, si piensas que no es tu fuerte o habilidad, debes entender que en este deporte como jugadora siempre vas a tener un puesto muy valioso. Si tú pierdes, todo el equipo pierde, y si ganas, todo el equipo gana. Atrévanse a hacer lo que les gusta y les apasiona, si no encuentras un lugar, en el rugby obtendrás uno muy especial.