Debut soñado para el nuevo técnico, tres goles maravillosos de Brozovic, Sensi y Candreva y Lukaku anota en su primera como nerazzurro

Una noche estrellada la de San Siro, con el Inter que dicta un recital de fútbol en la “Scala del Calcio”. Una obra maestra para presentar a sus hinchas y al campeonato, la nueva creación de Antonio Conte, tan intensa en el ritmo y sedienta de victorias que aquella que sufrió por muchos años, después del triplete 2010.

He aquí el Inter, vestida de gala, a pesar del carácter obrero y la ferocidad de quien sabe que solamente así puede soñar: 4 a 0 al Lecce, con tres hermosos tantos de Brozovic, Sensi y Candreva, junto a la arremetida de Romelu Lukaku, justo debajo de la Curva Nord (la barra del Inter), con su 9 en la espalda, ofreciendo una reverencia al sector más bravo de la hinchada nerazzurra y de las más temidas de Italia. No es más que la certificación de una ruptura total con el pasado (referencia directa al caso Icardi, odiado por la Curva Nord).

La espera: 

En las gradas existía una espera casi espasmódica, con más de 70 mil tifosi esperando el Inter de Conte, que durante los movimientos precompetitvos pierde a Stefan De Vrij y es sustituido por Andrea Ranocchia. Un fiel del entrenador salentino, en la época de entrenador del Bari.

Letalidad:

En el campo, esta Inter no tiene nada que ver con la del año pasado, es aguerrida, determinada, intensa y cínica. Candreva parece totalmente transformado. El partido rompe el silencio en el 21, con una acción típica del fútbol de Conte, con los externos como protagonistas y el mediocampista que remolca: Candreva cambia banda con Asamoah, quien pibotea para Brozovic, a su vez controlando y colocándola al palo lejano del arquero.

Tres minutos después, Stefano Sensi desata la locura en San Siro: gambeta al límite del área y derechazo al ras en diagonal, imposible para el arquero Gabriel, que sufre el 2-0.

Lukaku demuestra todo su potencial durante el partido, imparable con el balón al pie, físicamente inamovible y logra anotar su primer gol, lanzándose sobre un rebote del portero y anotando su primer gol en Serie A. La reverencia hacía la Curva Nord, la demostración de la sinergia que se está creando entre las partes.

Momento de cambios: entran Barella, Gagliardini y Politano; salen: Sensi, Vecino y Lautaro. Nicolò Barella debuta en el Giuseppe Meazza. El segundo tiempo es cómodo para el Inter, que aún así mantiene el sello “contiano” y sigue empujando hasta el final. En el 84 Candreva deposita un misil en el arco del Lecce, anotando el 4 a 0. El póker está servido, con un mensaje claro a los rivales. Tenganle cuidado a esta Inter.