La Villa Olímpica cuenta con un centro especial adonde deberán dirigirse los atletas que den positivo por COVID-19 en las obligatorias pruebas diarias de saliva

Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 mostraron este domingo 20 de junio el interior de la Villa Olímpica, donde se alojarán los atletas durante el evento deportivo, unas instalaciones que fueron adaptadas en todos sus aspectos para prevenir contagios de COVID-19.

La Villa será la residencia de los atletas y personal técnico durante la competición y el lugar donde estos pasarán la mayor parte de su tiempo junto con los espacios de entrenamiento y competición, ya que les está prohibido salir de esas instalaciones para moverse libremente por la capital nipona u otras partes del país.

Ubicadas en una isla artificial de la bahía de Tokio, con vistas a la metrópolis, estas instalaciones de 44 hectáreas contarán con 18.000 camas para los deportistas olímpicos y otras 8.000 para los paralímpicos, según explicaron los organizadores al mostrarlas a los medios.

Los atletas se alojarán en bloques de viviendas construidos especialmente para la ocasión y similares a otros complejos residenciales de alto perfil que proliferaron en los últimos años en esta zona nueva de Tokio.

Los deportistas, a quienes se recomienda mantener una distancia interpersonal de al menos un metro y “minimizar” los contactos sociales, dispondrán de dos comedores en la Villa Olímpica, que serán los únicos lugares donde podrán recibir servicios de restauración durante su estancia, ya que les está prohibido salir a establecimientos locales.

Se repartirán en unas 3.800 unidades individuales o dobles, equipadas especialmente con “accesibilidad universal” (aptas para personas con discapacidad o movilidad reducida), y en el caso de equipos olímpicos de gran tamaño, podrían ocupar plantas o incluso edificios enteros.

Cada asiento en las mesas comunes del comedor contará con pantallas transparentes separadoras para evitar la propagación de gotas de saliva mientras se come, uno de los pocos momentos en que los atletas no deberán portar la mascarilla obligatoria.