En tan solo ocho minutos los lusitanos pudieron resolver un duro partido contra una oncena húngara que no sería hueso fácil

La campeona de Europa comenzaba su andar en el denominado “Grupo de la Muerte” con un equipazo y entre sus filas con “El Bicho”, uno de los mejores futbolistas de la historia.

El debut de Portugal se daba en tierras húngaras, ante una oncena magiar que vendería cara su derrota, y que se sentía alentada por su público y además por soportar los embates de una selección muy superior, hombre por hombre.

En el 79, los portugueses respiraban hondo, luego de que Szabolcs Schön marcara en un remate preciso contra Rui Patricio, sin embargo, el gol sería anulado.

Y fue así cuando al minuto 84, Raphael Guerreiro destrabaría la partida, con un gol poco ortodoxo, pero que serviría para abrir el camino.

El camino no fue para nada sencillo, porque Hungría se paró con firmeza y jugando de tu a tu, a pesar de sus limitaciones. Sin embargo, los dirigidos por Fernando Santos sabían que no podían fallar en este encuentro y que aunque Hungría se veía capaz de darle sustos a más de uno, eran los tres puntos que debían sumar a como dé lugar.

Y así llegaría el minuto 87, el árbitro sentenciaba un penalti a Willi Orbán, en una acción con Rafa Silva y marcó Cristiano Ronaldo para convertirse en el máximo goleador de la historia de la Eurocopa con diez anotaciones.

En el minuto 92, Ronaldo definió una jugada sinónimo de un canto al fútbol, y que le daba el doblete para dejar cifras definitivas en el encuentro de 3-0, a favor de la oncena lusitana.