El vínculo de Brasil con Donetsk, uno de los epicentros del conflicto en Ucrania, tiene nombre propio: Mircea Lucescu

Ningún equipo de Champions o Europa League tiene más brasileños que el Shakhtar Donetsk. El laureado club ucraniano se ha convertido en una auténtica embajada de Brasil en el Viejo Continente, donde este jueves comenzará una batalla para bañarse nuevamente de gloria a pura samba y portugués.

Ante el Maccabi Tel Aviv de Israel, en la ida de los dieciseisavos de final de la Liga de Europa, los ‘mineros’ tendrán a disposición a once brasileños para luchar por su segundo título europeo, tras el alzado en 2009 con un elenco que alineaba a cinco hombres del gigante sudamericano.

El vínculo de Brasil con Donetsk, uno de los epicentros del conflicto en Ucrania, tiene nombre propio: Mircea Lucescu.

“Fue técnico del equipo por muchos años. Un técnico muy exitoso y que habla portugués, a quien siempre le gustó contar con jugadores brasileños, principalmente en el mediocampo y el ataque”, explica a AFP Leonardo Bertozzi, comentarista de ESPN.

La ola brasileña en el Shakhtar, que disputa con el Dinamo de Kiev el mote de mejor equipo ucraniano, comenzó en 2004 con la llegada del entrenador, una gloria del fútbol rumano entre las décadas de 1960 y 1980. 

El excapitán de Rumanía se flechó con los brasileños durante una gira con su equipo nacional por Sao Paulo, Fortaleza, Porto Alegre, Belo Horizonte o Salvador antes del Mundial de 1970, conquistado por su majestad Pelé con la que muchos consideran la mejor selección de la historia. 

“Desde entonces, tengo ese gran cariño y amor por Brasil, por el fútbol brasileño, por la samba, por todo ese pueblo”, narró hace años.

Dos años antes de su llegada, el delantero Brandão se convirtió en el primer brasileño en enfundarse la casaca naranja. Apuntalado por los millones del propietario del Shakhtar, el empresario Rinat Akhmetov, Lucescu empezó a explotar la cantera sudamericana.

En su primera temporada firmó a cuatro brasileños y ganó la primera de las ocho ligas que conquistó con los ‘topos’ hasta su adiós en 2016. 

Actualmente, el Shakhtar tiene once brasileños en su plantilla, además de Marlos y Júnior Moraes, quienes ahora defienden el azul y amarillo de la selección ucraniana.

De los participantes de Europa League se acercan Sporting de Braga (10) y Benfica (8), dos clubes de Portugal, uno de los principales destinos de las exportaciones futbolísticas de Brasil. De Champions, Real Madrid cuenta con cinco y Liverpool, Porto, PSG, Lazio, Juventus, Barcelona o Manchester City, con tres.

Aterrizaje glorioso

Antes de la llegada de Lucescu, el Shakhtar apenas había alzado una liga y cuatro copas domésticas. Bajo su mandato, obtuvo siete supercopas y seis copas locales, y la Europa League de 2009, donde Luiz Adriano y Jadson anotaron los goles en la final ante el alemán Werder Bremen. 

El DT, de 75 años y hoy en el Dinamo, trabajó con cazatalentos que se enfocaron en Brasil, en una estrategia que traspasó lo meramente futbolístico: el equipo ha ganado millones vendiendo a compatriotas de Pelé. 

“El Shakhtar hace algo muy inteligente: busca jugadores que aún no despuntaron, entonces terminan siendo jugadores más baratos (…) pero con potencial”, afirma Bertozzi.

El atacante Alex Teixeira llegó del Vasco da Gama por 6 millones de euros y fue vendido al Jiangsu Suning (CHI) por 50 millones en 2016, y por Fernandinho pagaron 7,8 millones al Athletico Paranaense y lo dejaron ir al Manchester City por 40 millones en 2013, según el portal Transfermarkt.

Su último gran negocio fue en 2017 con la venta por 59 millones de Fred, llegado del Internacional de Porto Alegre por 15 millones, al Manchester United.

“Después de él [Lucescu] vinieron técnicos portugueses, Paulo Fonseca y Luís Castro, entonces ya hay una facilidad de comunicación y se ha creado una tradición en el Shakhtar donde el jugador brasileño se siente a gusto (…) porque no es fácil para un brasileño adaptarse a un clima y culturas muy diferentes”, cuenta Bertozzi.

La nueva legión de Brasil ya dio muestras de su alcance. Aunque quedaron eliminados en fase de grupos de Champions, vencieron dos veces al Real Madrid y no cayeron ante el Inter de Milán. Tetê, Taison, Dentinho, Maycon, Maycon o Dodô sueñan con seguir la huella de sus compatriotas.