Con una brillante trayectoria, este ariete italo argentino hizo de las redes en Francia su lugar favorito para depositar el balón y fue bautizado por la revista MARCA como el ADN del gol

Hablar de históricos goleadores argentinos es sin duda recordar nombres como Gabriel Omar Batistuta, Hernán Crespo, un campeón del mundo como Mario Kempes, Carlos Bianchi y nombres de otra galaxia como Alfredo Di Stefano y actualmente Lionel Andrés Messi.

Pero en esta ocasión no hablaremos de ninguno de ellos, hablaremos de un hombre que “reventó” las redes del fútbol francés en los 70 y a mediados de los 80. Su nombre, Delio Onnis, un argentino que hizo más goles que varios de los artilleros antes mencionados y al que la albiceleste vio pasar de largo.

Nacido en Italia, pero criado en Argentina desde los tres años de edad, se desempeñó como delantero centro desde muy pequeño y siempre utilizando la camiseta número nueve, la que le luciría como el gran goleador en el que se convirtió.

Onnis hizo su debut en el profesional en 1966 jugando en la Primera B de Argentina para el equipo de Almagro, posteriormente y dado su talento, en el 68 llega a Gimnasia y Esgrima La Plata, en donde se convirtió en el máximo artillero del equipo y fue hasta 1971 que se hace efectivo su traspaso al Stade de Reims de la liga francesa, destino en donde jugó un total de 15 exitosas campañas.

Cuenta la leyenda que a principios de los años 70, un par de hojeadores del Stade de Reims arribaron a la Argentina con la convicción de fichar a Alfredo “El Mono” Obberti, un crack de la época que aportaría el amor de los goles para el club. Pero por cosas del destino y circunstancias familliares (la esposa no quería trasladarse a Europa), el fichaje no se terminó concretando.

Pero aquellos dirigentes franceses no podían llegar a casa con las manos vacías y rápidamente pensaron en un plan B, y el primer nombre en el que pensaron era Delio Onnis. Un total de 53 goles en 95 partidos fueron curriculum suficiente para llevarse a un delantero que se convertiría en leyenda dentro del fútbol galo.

Según una nota del diario argentino El Clarín, en su momento, el diario francés L’Equipe señaló: “Estamos en presencia del futbolista con mayor capacidad de evolución de la historia de nuestro fútbol”. De esa forma, Onnis llegaba a su casa ideal, donde el goleador deleitaría a la afición a base de anotaciones y presencia en el área.

Según la Federación Internacional de Historia y Estadística de Fútbol, Onnis se ubica entre los 20 máximos goleadores de la historia, en la posición 17 y es el número cuatro de los argentinos, solo por debajo de históricos como Carlos Bianchi, Alfredo Di Stefano y Lionel Messi.

Los números del “Tano” son una locura y ante esta situación, surge la gran interrogante: ¿Porque el cuarto goleador histórico de Argentina en ligas de primera división no jugó para la selección? Hay muchas respuestas, aunque poco convincentes para que los gauchos desperdiciaran a un hombre que fue capaz de anotar 363 goles en 598 partidos.

La primera respuesta es que la liga francesa por aquella época era poco mediática y los goles del “Tano” solo los gritaban los hinchas de sus clubes en territorio francés.

De igual forma, hubo varios nombres por delante de el, tales como: Luis Artime, Carlos Bianchi, Mario Kempes, Rubén Ayala, Ricardo Gareca, Héctor Yazalde, Ramón Díaz, Jorge Valdano, Pedro Pasculli, entre otros.

Muchos de los nombres anteriormente mencionados, no tuvieron la trayectoria de Onnis, pero lo cierto es que por injusticias de la vida, en Argentina el nombre de Delio Onnis resulta casi desconocido, algo paradójico, tomando en cuenta que estamos hablando de un goleador en la tierra del tango donde el fútbol es religión.

El “Tano” a sus 72 años sigue ostentando en la actualidad, el registro como máximo artillero en la historia de la liga francesa, con 299 goles entre los años 1972 y 1986 jugando para clubes como Stade de Reims, Mónaco FC, en donde levantó la Liga en la temporada 77-78 y la Copa de Francia en 1980, Tours FC y Tolón.

De esta manera repasamos la historia de un “killer”, que aunque nunca se uniformó con la casaca argentina, su registro de goles continúa en el tiempo y los números seguirán siendo su mejor carta de presentación.