El Liverpool le da vuelta, en un Anfield mágico, a una serie que parecía liquidada, donde la suerte parecía mirar a otro lado. La victoria del colectivo sobre las individualidades

¡Lo hicieron! Lo impensable, lo fantástico, lo que parecía imposible fue cumplido. Sin Salah, sin Firmino con un 3-0 encajado en tierras catalanas, el Liverpool de Klopp vuelve a jugar una final. A distancia de un año, 3.600 km al este de Kiev, en Madrid.  Una remontada digna de resaltar y preservar por la eternidad en el libro dorado del fútbol, una de esas que sólo el “mighty Liverpool” sabe hacer. Evocar Estambul 2005 es lo primero que pasa por la mente cuando se asocian las palabras “remontada” y “Liverpool”, de hoy en adelante, esa asociación se suelda aún más fuerte.

El escenario es el de las grandes ocasiones, el que Klopp sí considera un templo. La mágica casa de los “Reds”, un paraíso infernal enteramente pintado de rojo que abraza a sus jugadores y hace temblar a sus rivales. La Kop dirige el concierto, comienzan a retumbar las sagradas líricas del “You’ll never walk Alone” un canto gregoriano de 54.000 personas que entra en la mente y en el corazón de jugadores y aficionados, la banda sonora de un lugar místico que no hace más que recordarnos: “Esto es Anfield”.

Balón al medio, equipos desplegados, el colegiado turco Çakir pita. Rueda el balón en Anfield donde Klopp propone el mismo estilo de juego que en el Camp Nou, con pequeñas variantes en la nómina: Shaqiri y Origi con Mané en una versión de emergencia del famoso tridente, Henderson en la media con Fabinho y Milner, delante de Allison en el arco línea de 4 con Van Dijk y Matip, abiertos por las bandas Robertson y Alexander Arnold. El Barcelona comienza a sufrir la oleada roja desde el primer minuto, el empuje y la atmósfera de Anfield alimentan a los Reds que encuentran anotar al minuto 7 con Origi, una incursión por la derecha de Henderson que rompe la defensa catalana y bombardea a Ter Stegen, respuesta floja, balón a los pies de Origi y comienza el sueño del Liverpool.

Minutos de sufrimiento para los de Valverde que logran reaccionar con un primer tiempo digno de nota de Arturo Vidal, el único capaz de cortar los avances fogosos de los de Klopp. Messi, Coutinho y Jordi Alba ponen a prueba a Allisson en varias ocasiones, pero el ex Roma responde con altura. Final del primer tiempo.

EPA6986. LIVERPOOL (REINO UNIDO), 07/05/2019.- El entrenador en jefe del Liverpool, Jurgen Klopp, reacciona tras la semifinal de la UEFA Champions League, este martes en el estadio Anfield de Liverpool (Reino Unido). Liverpool ganó 4-0. EFE/ Peter Powell

En el camerino Klopp continua construyendo el sueño de la epopeya, no vuelve al campo Robertson, substituido por Wijnaldum; lectura perfecta del técnico alemán que ayuda a convertir el segundo tiempo en un calco perfeccionado de aquel que vimos en el Camp Nou hace 6 días. El Liverpool arremete violentamente contra los Blaugrana, refugiados en su propia mediacancha e incluso en su área. Una abertura por la derecha encuentra Alexander Arnold quien consigue un centro rasante, Georginio Wijnaldum remolca por el medio, como en Barcelona, solo que esta vez no se equivoca, 2-0 en 54’.

Un abofeteado Barcelona, pone en movimiento desde el medio y pierde el balón rápidamente, de nuevo escalada por la derecha del lateral red, centro al medio, muy largo, Shaqiri que devuelve y esta vez de cabeza la manda a guardar, nuevamente Wijnaldum; minuto 57, 3 a 0, serie igualada.

EPA6986. LIVERPOOL (REINO UNIDO), 07/05/2019.- Luis Suárez (frente i) de Barcelona en acción contra Joel Matip (atrás i) de Liverpool en el juego de la semifinal de la UEFA Champions League, este martes en el estadio Anfield de Liverpool (Reino Unido). Liverpool ganó 4-0. EFE/ Peter Powell

Para los visitantes las entradas de Arthur y Semedo cuentan poco, los catalanes están perdidos en la cancha, sufren la presión asfixiante de los ingleses, 7 jugadores red en la mitad cancha adversaria, toma constante de receptores y recuperación inmediata. La impaciencia no es parte de este Liverpool, mucho más maduro y frío, capaz de manejar con mayor criterio la posesión de balón sin dejar atrás la verticalidad de sus ataques.

Mané parece multiplicarse en la cancha, punta de lanza de los ataques de los de Klopp, tarea imposible para Sergi Roberto y Semedo. Al minuto 79 una jugada colosal, digna de ser enseñada en las escuelas de fútbol. Alexander Arnold se fabrica un córner rebotando un balón en Jordi Alba y con picardía finge desinteresarse de la jugada alejándose del balón notando así que en el área los catalanes estaban dormidos, giro improviso, balón al medio y Origi tiene solo que empujar. La explosión de Anfield es descomunal, la locura se desata en el banquillo de Klopp el sueño empieza a hacerse realidad mientras que el Barcelona es nuevamente visitado por el “Coco”, el mismo que lo visitó en Roma hace aproximadamente un año, esta vez nuevamente no queda atrapado en la telaraña de Messi & Co y traga los blaugrana en otra pesadilla, esta, la de la calle Anfield.

Finaliza el partido, un triunfo histórico que pone el Liverpool en su octava final de Champions. Devastadora la cara de Lionel Messi, incrédulo y desconsolado acompañado por el llanto de muchos culés que acompañaron su equipo a ver una película repetida. Pero en casa red es tiempo de festejo, todos debajo la Kop, Salah incluido (con una franela alegórica, nada casual) abrazados cantando el mantra que identifica este equipo “Walk on through the rain, Though your dreams be tossed and blown”