Borussia Dortmund – Inter 3 a 2, un nivel de partido digno de Champions, un tiempo para cada equipo, una lección de fútbol a todos los amantes de este deporte.

Por la primera vez en su historia, el Inter perdió un partido de Champions League, en el cual se encontraba en ventaja de dos goles, contra un Borussia Dortmund, en parcial emergencia de hombres. Claro, hay que decir que la reacción de los hombres de Favre fue rabiosa, que el equipo alemán no se hizo atemorizar por las dificultades iniciales.

El plan de Antonio Conte, funcionó al principio

Favre, aún falto de Marco Reus y con un Paco Alcácer recién recuperado, rechaza el plan actuado en el partido de ida en Milano (cuando había posicionado una defensa de tres, colocándose casi a espejo del Inter), escogiendo un 4-2-3-1 con Hakimi, vuelto a colocar en la linea defensiva con Akanji, Hummels y Schulz. De esta manera, Weigl regresó a su posición ideal como 5 junto a Witsel; Sancho y Hazard como externos altos con Julian Brandt, a espaldas de Götze.

Por su parte, tampoco el Inter pudo disponer de su mejor once: apartando el parcialmente recuperado Stefano Sensi, quien comenzó desde el banco, faltaban D’Ambrosio, Asamoah y Gagliardini, con estos últimos dos que serán sustituidos respectivamente, por Biraghi y Vecino.

De todos modos, la partitura del partido pareció clara desde el primer minuto, con un BVB inmediatamente orientado a conquistar rápidamente la supremacía territorial y el Inter, en cambio, que salió a la cancha con la intención de aceptar largos plazos sin el balón.

Tras el partido de ida, Conte había declarado de haber decidido bajar la zona de presión respecto a otros partidos, admitiendo de temer mucho la manera en la cual el Dortmund era capaz de aprovechar los espacios en profundidad y los arranques centrales. En los primeros instantes del partido, el Inter parecía muy inclinado hacía la agresión de la construcción baja del Borussia: además de la gran cantidad de movimientos de ambas puntas, de dar esa idea se encargaron las marcas asfixiantes de los defensores centrales, que seguían los respectivos hombres, incluso, mucho más adelante de la línea de media cancha (en particular modo Skriniar y De Vrij)

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Uno de los momentos de presión alta del Inter en el primer tiempo: digna de ser observada la posición extremadamente avanzada de Skriniar, que logrará ganar el duelo con Sancho prácticamente cerca de los tres cuartos de cancha.

Hasta que este planteamiento se mantuvo, el juego era totalmente controlado por el equipo nerazzurro. El Dortmund, tuvo enormes dificultas en subir la cancha, aprovechando los pasillos centrales. El Inter, hizo suya la inercia inicial del partido y sobre esta ventaja mental construyó también el gol de Lautaro, que llegó gracias a una acción elegante, que comienza en los pies de Handanovic, con Candreva que busca la vertical inmediatamente hacia la profundidad del argentino, ayudado por una grosera lectura de Akanji, como en la mejor tradición táctica de Conte

Un enorme trozo del partido se jugó sobre las bandas, en particular modo aquella que veía desempeñando Skriniar y Biraghi (con Barella como apoyo) contra Sancho y Hakimi, que nuevamente demostraron ser los dos jugadores más peligrosos de Favre. Tras apenas un minuto, exento de casualidades, Biraghi es amonestado debido a una salida tardía, justamente sobre el lateral marroquí, cosa que naturalmente perjudicó su agresividad durante el resto del partido.

Los méritos del Dortmund para evitar la debacle total en el primer tiempo

El escenario estaba perfectamente dado para que el Inter manejase el juego a su comodidad, que no es únicamente con el balón en su posesión, sino esterilizando la tenencia del equipo alemán, un continuo movimiento de balón inofensivo para Antonio Conte. ¿Eslabón débil? Los extremos, en particular modo Biraghi, quien hizo mucha fatiga en alzar su posición en ambas fases (ataque y defensa) y esto favoreció mucho el BVB, ya que muchas veces el equipo de Milano se encontraba demasiado aplastadao en sus propios tres cuartos de cancha, buscando limitar las infiltraciones centrales en su estructura defensiva y hacer daño atacando en campo largo.

El Borussia fue hábil en aprovechar el campo dejado por la dificultad de Biraghi, tomando esa banda como riel principal de su ataque, sin saber como definir las jugadas, debido al mérito de la última línea defensiva del Inter que obligaba los alemanes a largas fases de ataque posicional, generando precisamente esa posesión estéril. La lucidez mental del equipo de Conte está también en aprovechar los errores del Dortmund en la presión, que concedieron al visitante la enésima circulación elegante de pelota que llevó al gol de Vecino. Una hermosa acción, en donde los méritos se los lleva el drible en conducción de Brozovic, el rápido cambio de banda de Lautaro y la asistencia precisa de Candreva. Se trata sin duda de la mejor acción del partido, en absoluto, por elecciones y ejecución.

Ahora bien, en medio de tanto, el BVB hizo también sus méritos. Ejemplo claro son las jugadas arriesgadas en las cuales lograron recuperar el balón velozmente, impidiendo la superioridad numérica del Inter, aplicando la marca personal sobre las dos puntas, Lukaku y Lautaro.

Como propuesto en las imágenes, dos acciones que dicen mucho de la actitud temeraria del BVB sobre las marcas preventivas, una situación en la cual el equipo de Favre constantemente aceptó paridad numérica. Al comienzo, Witsel y Weigl deciden de temporizar quedándose a las espaldas de Lautaro, en vez de correr en ayuda de Akanji, casi dando por seguro el acierto de su compañero. En la última imagen, en cambio, una situación de dos contra dos en una vertical, bien administrada por la pareja de centrales.

Es difícil evaluar cuanto la ventaja inicial haya pesado en la discontinuidad de la agresión del Inter, o cuanto mérito propio tenga la enorme calidad técnica distribuida sobre toda la amplitud de los tres cuartos de cancha ofensivos del Borussia, que sufrió, al principio, la falta de Alcácer en la creación ocasiones limpias.

El segundo tiempo

En el segundo tiempo, sin embargo, la enorme cantidad de juego producida por el BVB dio sus frutos. El Inter fue obligada a retraerse en su propia mediacancha, incapaz de subir nuevamente. Sin casualidad, los primeros dos goles llegaron a causa de salidas aproximativas del balón: el primero causa de un errado reinicio de maniobra tras un córner, el segundo con la presión de Alcácer, apenas entrado a la cancha, sobre un saque de banda. Conte intentó sustituir Biraghi con Lazaro, moviendo Candreva hacía la banda izquierda, probablemente para tratar de salir de manera mucho más agresiva sobre el entramado que desarrollaban los tándem Schulz-Hazard y sobre todo Hakimi-Sancho. El cambio no dio el efecto esperado por el técnico del sur de Italia, al contratrio, el inter siguió sufriendo cada rotación posicional y superposición del Borussia, finalmente capaz de crear peligros concretos en las zonas centrales.

Para el equipo alemán fue fundamental la prestación de Achraf Hakimi: muy hábil en proponerse constantemente como solución de pase, tanto en amplitud como internamente, cuanto capaz de crear superioridad numérica a través del drible, y con mucha lucidez en el área (4 goles esta campaña),

Más allá de las cualidades individuales de los jugadores del Borussia, tiene que hacer reflexionar mucho Antonio Conte la dificultad surgida a causa del bajo desempeño de Biraghi, punto extremadamente débil del equipo nerazzurro, como se evidencia en las siguientes imágenes

En esta jugada se evidencia la dificultad en fase defensiva de Biraghi, quien se deja superar por Hakimi, dejándolo a pocos metros del área, obligando Skriniar a cometer una falta técnica de amarilla.

En fin de cuentas, el Inter había merecido la ventaja sobre todo gracias a la fuerte convicción en el plan de juego. En el segundo tiempo, sin embargo, la insistencia del Borussia quebró el equipo y antes de volver a ver una reacción de su equipo, Conte tuvo que esperar el último cuarto de hora, cuando, paradojícamente, los nerazzurri fueron obligados a jugar con un hombre menos, tras la lesión (sin más cambios disponibles) de Politano.

Al finalizar el partido, Conte reiteró la dificultad, expresada anteriormente, sobre la corta disponibilidad de jugadores, como lo define el técnico: “una cobija muy cortaqur no abriga las necesidades del equipo”. El técnico salentino, considera que no debe reclamarle a los jugadores, en sus palabras “a estos muchachos no puedo pedirles nada, porque alguien podría responderme que jugó del primero al último minuto, incluso arriesgándome”.

El segundo “tour de force” de 8 partidos en 3 semanas está llegando a su final y el Inter sufre nuevamente debacle en el séptimo partido (en ciclo anterior sucedió exactamente lo mismo con el Barcelona). La temporada es aún larga y Conte es sin dudas un entrenador protagonista en su vestuario, hábil en subir ánimos y motivaciones. Tendrá que esperar hasta enero para “alargar la cobija”, pero no es necesario esperar tanto para poder definir, al menos hasta ahora, este como el mejor partido de la Champions. Un clase de táctica y un show inolvidable para todos los que aman este deporte.