Harvey Cassidy, instructor de IPP Krav Maga Venezuela, conversó con Contrapunto para mostrar lo útil que puede ser este sistema de combate a la hora de resolver conflictos efectivamente y con rapidez

¿Quien no ha pensado en algún momento de su vida tomar clases de defensa personal? Y no en vano, ya que (así uno haya ido a tres clases solamente) podría ser necesario saber como defenderte en situaciones que lo ameriten. Pues el krav magá se olvida de la parte de “defensa” para transformarlo en ataque efectivo, certero e incluso (en desafortunadas ocasiones) letal.

El término krav magá proviene del hebreo y se traduce a “combate de contacto”. Según la página web de la Federación Internacional de Krav Magá (IKMF, por sus siglas en inglés), este sistema fue creado por un boxeador y atleta judío-húngaro llamado Imi Lichtenfeld.

A mediados de la decada de los 30, con el nazismo expandiéndose por Europa, Lichtenfeld, junto a varios boxeadores y luchadores judíos, se vieron en la necesidad de organizarse para defender sus barrios de los grupos antisemitas, viendo en estas peleas callejeras la oportunidad para perfeccionar un método de combate.

Ya en una inminente ocupación alemana en su ciudad de crianza, Brastislavia (Eslovaquia), Lichtenfeld se ve obligado en emigrar a lo que en el momento era el Mandato Británico de Palestina, en donde comienza a instruir junto a su equipo a miembros de la Haganá (fuerzas paramilitares de autodefensa judía).

Luego de la conformación del Estado de Israel, el krav magá paso a ser el sistema de combate primordial de la Fuerzas de Defensa de Israel, para que posteriormente se abriera la enseñanza a nivel civil y evolucionara a lo que conocemos hoy en día: un sistema de combate especializado en neutralizar al atacante.

Conociendo al experto

Harvey Cassidy tiene toda su vida dedicado a las artes marciales y deportes de contacto, y es fundador de la academia IPP Krav Maga Venezuela “Practico judo desde los 4 años de edad y he hecho jiu jitsu, boxeo, muay thay, sambo, lucha, entre otros. Esto no significa que sea especialista en todo, solo en judo, jiu jitsu y el krav maga”

“Conocí el krav maga en el año 2006, en un viaje que hice a Brasil para practicar judo y jiu jitsu. Uno de mis compañeros de entrenamiento me invitó a un seminario y, en la  siguiente oportunidad que fui en 2009, fui a otro seminario y ahí fue cuando le agarré el gusto” comenta Cassidy.

“Luego viaje a Europa, específicamente en Tenerife, donde entrené con Alberto Merlo, quien fue quien me dio el certificado de instructor” agregó.

“Así como en el karate existen diversos estilos como el Shoto Kan o el Shito Ryu, en el krav magá también pueden existir distintas maneras de expresión. Algunas son más tradicionalistas y otras, como en mi caso, lo combinamos con otras disciplinas” finalizó.

“Técnicas deportivas en un entorno sin reglas”

En el krav magá se vale de todo: patadas, derribes, cachetadas, puños, mordiscos e incluso armas, pero recordando siempre que se estas técnicas se deben utilizar como último recurso.

“Esta disciplina te da la técnica y la metodología para defenderte en el entorno callejero, entendiendo que una pelea callejera tiene una etapa de conflicto, una de confrontación y una de escapatoria o resolución” explica Cassidy “No solo es patadas y golpes, sino que cubre las partes de prevención y negociación, pasando por el posicionamiento táctico frente a un individuo agresivo, cosa que no enseñan las artes marciales”

“Una de las cosas fundamentales que tiene el krav magá es que no busca alargar la pelea ni se espera ganarla. Lo  que si se busca es neutralizar al enemigo para abrir una ventana de posibilidades de escapatoria” comenta Cassidy.

“Nuestra metodología se basa en la rapidez y la explosividad para tratar de salir de ahí lo más rápido posible, puesto que existen las “variables de combate”, que pueden ser armas o terceros involucrados” agregó.

Lógicamente no hay honor a la hora que enfrentar a un atacante violento, por lo que Cassidy explica que no se puede considerar un deporte porque “no nos rigen reglas”

“Lo que si usamos son técnicas deportivas pero en un entorno donde no hay reglas. Por ejemplo. si un oponente me agarra muy fuerte y la única opción que tengo es morder, es válido, porque lo que se busca es la reacción en el enemigo para generar una ventana de ventaja. Es un sistema de combate y protección” finalizó.