Aproximadamente 15 mil espectadores en el T-Mobile de La Vegas presenciaron lo que se convirtió en una de las peleas más espectaculares de la historia, donde Fury derrotó a “EL Bombardero”

Finalmente llegó la trilogía tan esperada de los pesos pesados, Tyson Fury “El Rey de los Gitanos” defendía sus fajas contra Deontay Wilder, “El Bombardero”, dos pugilistas que devolvieron la ilusión y la espectacularidad a los pesos pesados del boxeo mundial, algo que esperaban los fanáticos desde hace mucho tiempo.

La entrada de Wilder esta vez no fue con un gran traje de armaduras, se percató de que este no fuera el problema, mientras que Fury ingresó con todo el colorido que lo identifica, con capa y corona que sustituyó en el ring por una gorra que decía “Jesús”.

El T-Mobile Arena de Las Vegas estaba ansioso, donde aproximadamente 15 mil espectadores querían ver lo que se convirtió en una de las peleas más espectaculares de la historia y que muchos calificaron como “La Pelea de este siglo”.

El combate comenzó muy igualado, aunque ya en el tercer asalto Fury conectó par de jabs y rectos con los que logró mandar a la lona al Wilder, quien fue salvado por la campana. Pero esto no se quedaba así, la gallardía del “Bombardero” lo hizo tomar otro aire en el cuarto y mandar a Fury par de veces a la lona, luego de dos derechazos.

Sin embargo, “El Rey de los Gitanos” iba a tomar otro aire a partir del quinto asalto y por momento parecía una cátedra de boxeo lo que estaba dictando en Las Vegas.

Wilder no se veía nada bien, pero era puro corazón en el ring, ante un Fury que no tenía compasión. El dilema venía desde la esquina del norteamericano, pues el último que lanzó la toalla fue despedido por el bombardero. En el décimo asalto, Fury conectaba a su oponente y se pensaba que todo finalizaría, pero no, Wilder desorientado se volvió a poner de pie, hasta que llegó el golpe del final, “El Rey de los Gitanos”, lo había logrado y el mundo del boxeo se ponía a sus pies. Había acabado con “EL Bombardero”.

“La Gloria de Dios me dio la victoria aguanté mucho, el es un chico muy duro”, afirmó Fury posterior al combate. Aunque posteriormente tildó de “idiota” al norteamericano por haberle negado el saludo. Cabe destacar que Fury se acercó a la lona a mostrarle su respeto y no recibió una respuesta adecuada. Ante está realidad, el británico afirmó: “He actuado como un caballero a lo largo de mi carrera y eso es todo lo que puedo hacer”.

La trilogía entre estos gladiadores finalizó, el cuento comenzó en 2018 con un discutido empate y con golpe que mandaba a Fury a la lona, pero del que se pudo levantar. Posteriormente el 22 de febrero de 2020, Fury le arrebató a el título de la WBC. El excampeón culpó de su derrota a que la espectacular armadura con la que salió disfrazado al ring era muy pesada y perjudicó su rendimiento.

Pero esta vez no hay excusas, “El Rey de los Gitanos” demostró que sigue siendo el número uno y que su condición por los momentos es indiscutible. Se colocan varios nombres en carpeta para medirse a Fury, el primero es Oleksandr Usyk, un ucraniano que se ve con potencial de encarar al británico.

Pero para “The Gipsy King” su ambición no parece tener límite a sus 33 años y con 32 victorias a cuestas y tan solo un empate, contando 22 lauros por la vía del cloroformo. Estos números son suficientes para colocarlo desde ya entre los máximos exponentes de los pesos pesados de todos los tiempos.