El derecho Wilmer De Jesús Flores concretó un esperanzado regreso al beisbol venezolano con los Navegantes del Magallanes en el arranque de la temporada de la LVBP. El lanzador, de 25 años de edad, ascendió a la loma para lanzar el sexto episodio en la jornada inaugural frente a Tiburones de La Guaira en Valencia, marcando el fin de un complejo proceso de rehabilitación física que frenó su proyección profesional en las Ligas Menores.
Aquel paso en el montículo representó la culminación de un ciclo marcado por las complicaciones de salud que comenzaron en 2024. El serpentinero carabobeño atravesó molestias continuas vinculadas a una inflamación en la articulación acromioclavicular del hombro, afección que mermó su mecánica y rendimiento en la antesala de las Grandes Ligas.
“Siempre sentía un choque en los huesos que no me permitía lanzar con comodidad ni confianza”, relató Wilmer De Jesús Flores en declaraciones ofrecidas al portal LVBP.com. “Fue un proceso muy difícil, con muchos altibajos. Tuve muchas recaídas de la misma lesión hasta que, finalmente, se tomó la decisión de someterme a una cirugía”.
El camino del diestro en el sistema organizado sufrió altibajos desde su irrupción como prospecto de los Tigres de Detroit. Tras ingresar al beisbol profesional al ser seleccionado en el Draft Colegial de 2020 procedente del sistema universitario de Arizona, Flores ascendió hasta ubicarse en el puesto 95 entre las 100 mejores promesas de MLB Pipeline para finales de 2023. La transición del rol de abridor al de relevista en 2024 finalizó con la intervención quirúrgica tras sumar 20 apariciones entre las filiales Doble A y Triple A.
La recuperación física y las metas con la nave
Durante el proceso de acondicionamiento previo al arranque del torneo local, el relevista trabajó activamente en la Academia Aurum bajo la supervisión del fisioterapeuta Tony García. Luego de registrar apariciones breves en Clase A en 2025 y declararse agente libre, el serpentinero enfrentó su primer reto en la pelota venezolana mostrando una recta de cuatro costuras que alcanzó entre las 95 y 97 millas por hora, junto con el uso sostenido de curva y slider.
“Sigo siendo la misma persona, pero como jugador estoy tratando de acercarme un poco más al rendimiento que tenía para ese momento”, dijo Wilmer De Jesús Flores. “Creo que estoy en buen camino para lograrlo”.
El desempeño del carabobeño despertó valoraciones positivas en el cuerpo técnico naviero, encabezado por el mánager Yadier Molina y el coach de bullpen Miguel Socolovich. Ambas figuras enfatizaron el potencial de su repertorio de lanzamientos y la versatilidad para incorporarse en los tramos intermedios de los encuentros.
“Estábamos locos por verlo. Tiene tremendo brazo”, reconoció el mánager Yadier Molina. “Lo visualizo ayudándonos en cualquier momento entre el cuarto y sexto inning. Puede ser quien venga luego de los abridores y nos dé esas dos entradas adicionales”.
Por su parte, el novato de la nave expresó su disposición ante la asignación otorgada por el alto mando filibustero. “No tengo ningún problema en asumir ese rol. Ya el staff habló conmigo y sé que la función puede variar. Este es un equipo con mucha competencia, donde en cualquier momento uno puede ir al octavo inning o, incluso, cerrar el juego”, comentó Wilmer De Jesús Flores, añadiendo sobre la ejecución de sus envíos que “combino los tres lanzamientos casi en la misma proporción, porque creo que eso impide que los bateadores tengan una lectura concreta de lo que voy a hacer”.





