Los Rojos de Cincinnati hicieron oficial el ajuste en su nómina al rechazar la opción mutua para el contrato de 2027 del tercera base venezolano Eugenio Suárez y del lanzador diestro Pierce Johnson. Con esta resolución, ambos peloteros ingresan de inmediato a la agencia libre, una maniobra que libera espacio en la plantilla y deja al equipo con cinco cupos disponibles en su roster de 40 jugadores.
La determinación de la gerencia no tomó por sorpresa al entorno de la Major League Baseball (MLB), considerando la extensa racha de más de una década sin que tanto una organización como un jugador activen de forma conjunta una opción de este tipo. En los términos contractuales pactados, la opción de Suárez valorada en 16 millones de dólares no contemplaba una cláusula de compensación o buyout. En el caso de Johnson, la franquicia prefirió saldar un pago de salida de 1 millón de dólares en lugar de asumir la cifra de 8 millones de dólares prevista si ambas partes aceptaban el acuerdo.
A menos que el veterano pelotero de 35 años pacte un nuevo contrato para permanecer en la estructura del club, este movimiento marca el cierre de su segundo ciclo en la organización de Cincinnati. El bateador diestro vistió previamente esta camiseta entre los años 2015 y 2021, periodo en el que registró tres campañas alcanzando al menos 4.0 de fWAR, acumuló dos contiendas superando la barrera de los 30 cuadrangulares y obtuvo la primera de sus dos selecciones al Juego de Estrellas.
Los antecedentes de Suárez y el balance de su trayectoria reciente
El primer traspaso de Suárez fuera de Cincinnati ocurrió tres semanas antes de iniciar la temporada 2022, cuando fue enviado junto al jardinero Jesse Winker a los Mariners de Seattle en un traspaso de gran envergadura.
Posteriormente, el jugador venezolano militó dos años en la plantilla de Seattle antes de integrarse por campaña y media a los Diamondbacks de Arizona. Antes de la fecha límite de cambios de 2025, los Diamondbacks lo enviaron nuevamente a Seattle, equipo con el que compitió en la disputa por el banderín. En esa contienda combinada entre Arizona y Seattle, Suárez despacho 49 jonrones por segunda ocasión en su carrera deportiva, dejando un promedio de bateo de .228, porcentaje de embasado de .298 y slugging de .526, lo que le permitió registrar un wRC+ de 125, ubicándose por encima del promedio de la liga.
Con estos antecedentes, los Rojo proyectaban un rendimiento similar al garantizarle un contrato de 15 millones de dólares durante el receso de temporada previo, aunque los resultados en el terreno no cumplieron las expectativas iniciales. Al llegar la pausa del Juego de Estrellas a mediados de julio, el infielder presentaba una línea ofensiva de .208/.285/.388, desempeño que coincidió con el registro de 43 victorias y 52 derrotas que mantenía la novena en ese tramo de la competición.
Aunque el rendimiento de Suárez experimentó un repunte considerable a partir de agosto, con un OPS de .852 en ese mes y de .935 en septiembre, Cincinnati concluyó la campaña con un récord general de 75 triunfos y 87 derrotas, quedando distante de la clasificación a la postemporada. A finales de agosto, un mes antes de culminar la fase regular, la directiva colocó al jugador en la lista de waivers con la intención de ahorrar cerca de 2.5 millones de dólares, pero ninguna franquicia reclamó su contrato.
Números defensivos y ajustes en su rol sobre el terreno
Pese a la recuperación ofensiva exhibida en la fase final del torneo, las estadísticas globales de Suárez cerraron con una línea de .212/.307/.433 tras acumular 498 apariciones en el plato. Si bien conectó 26 batazos fuera del parque, su producción general se situó apenas un 2% por encima del promedio del torneo, condicionada además por una tasa de ponches del 33.9%, el registro más alto de su carrera profesional.
El aporte en la tercera base también reflejó métricas negativas durante los 50 partidos y 401 entradas que cubrió en el cuadro interior, registrando un balance de -7 en Outs Above Average, -6 en Fielding Run Value y -4 en Defensive Runs Saved. Debido a estas valoraciones sobre el campo, la gerencia y el cuerpo técnico destinaron la mayor parte de su participación al rol de bateador designado, una situación inédita dentro de su trayectoria en las Grandes Ligas.





