Cuando ya casi se cumple un mes del inicio de nuestra pelota rentada, son muchas las conclusiones que se encuentran a la vista de los espectadores y que hace extrañar los tiempos de gloria del béisbol nacional.

La temporada antes de su inicio ya era toda una incertidumbre, comenzando por la renuncia del presidente del cargo y luego con un Giuseppe Palmisano, asumiendo las riendas de una liga que no estaría pasando por su mejor momento y que debía enfrentar diversas dificultades para su desarrollo.

Sin embargo, el tiempo pasó y la LVBP comenzó su rumbo, en un mar de incertidumbres marcadas principalmente por la ausencia forzada de peloteros que pertenecieran a organizaciones de Grandes Ligas o equipos adjuntos.

Hoy en día no se respira el béisbol de otros años, aquel que se palpaba desde septiembre antes del inicio de temporada en octubre, hoy con un mes de retraso comenzó un campeonato que ha bajado la calidad de manera notoria.

Sin embargo, mientras la calidad baja, los costos suben; al comienzo de temporada las entradas pueden variar entre 58 mil a 232 mil bolívares soberanos y ni hablar de los precios de los refrigerios y accesorios alusivos a la temporada.

Pudimos conversas con un trabajador del Estadio Universitario de Caracas, previo al juego entre Tiburones vs Magallanes del pasado 27 de noviembre, el cual daba sus impresiones: “Aquí todo es costoso, los Caracas – Magallanes no estaban full como antes. Una hamburguesa cuesta 150 mil soberanos ¿Quien va a pagar eso?”

De igual manera agregaba el precio de las bebidas, destacando los 18 mil soberanos en los que se puede encontrar una cerveza Regional y 20 mil el helado menos costoso.

Los fines de semana, se pudo conocer de manera extraoficial, que dejaban pasar a los niños sin cancelar el costo de la entrada, hecho que haría ver el estadio un poco más lleno.

A esto le agregamos los 133 dólares que cuesta una camiseta original y 57 verdes por una gorra.

Pero además de los costos, el tema del juego ha sido preocupante, en ese sentido tomamos como ejemplo a los Navegantes del Magallanes, quienes hasta este jueves 28 de noviembre habían cometido la cantidad de 41 errores, aún sin llegar a completar los 20 partidos jugados.

Para ahondar más en el tema del juego, conversamos con el periodista Rober Escobar, con experiencia en Líder, Contrapunto, Departamento de prensa de Leones, entre otros.

Para el periodista deportivo Rober Escobar, esta temporada es totalmente “atípica” y esto se hace evidente desde el momento de su inicio en noviembre, y luego se palpita con el día a día en los terrenos de juego.

Escobar, hace mención de la calidad de una liga que en su momento llegó a ser considerada Triple A y al alcanzar instancias de Round Robin se convertía en calidad grandeliga, pero que obviamente luego del tema de las sanciones, falta del principal patrocinante, la han convertido prácticamente en amateur.

Un aspecto que destaca Rober Escobar, es la tarea titánica que han tenido las directivas de los equipos para esquivar estos inconvenientes y sacar adelante la temporada, algo que quizás ya se amolda a equipos como Caribes, Cardenales y hasta las mismas Águilas, las cuales venían armando rosters para brillar en la liga local.

Sin embargo, equipos como Magallanes y Caracas se ven más afectados por la gran cantidad de peloteros que pertenecen a grandes organizaciones norteamericanas.

Eléctrico y melenudos ocupan las últimas plazas: “En cuanto a los Leones, el tema del picheo se ha visto sumamente afectado, tienen abridores que no estaban acostumbrados a este rol y han debido adaptarse por necesidad, como por ejemplo Francisco Carrillo, quien era relevista y Carlos Quevedo, quien en su momento no quedaba elegido en el roster y hoy en día forma parte de la rotación”, destacó.

El picheo de los melenudos tiene la efectividad más alta y para este 28 de noviembre era de 6.07, con 115 carreras permitidas.

Por el lado de la novena eléctrica, ya son 41 errores hasta este 28 de noviembre y todavía no se han llegado a 20 encuentros, algo impensable para una institución de este calibre.

Sin embargo, Escobar destaca que no todo es negativo: “Hemos estado presente en la época dorada de nuestro béisbol, por lo que debemos seguir apoyándolo en estos tiempos difíciles. Es una época de mucha reflexión, en donde los jugadores están poniendo el corazón”.

Continuó destacando la presencia de jugadores como Wilfredo Tovar, quien jugó este año en la Gran Carpa, y jóvenes prospectos que utilizarán la LVBP para lograr un contrato fuera de nuestras fronteras.

La ilusión de que el béisbol vuelva a ser el de antes, es algo que se palpita en el fanático venezolano, el cual vive apasionadamente este pasatiempo como una religión y estilo de vida, y ese fanático no tiene la culpa de sanciones internacionales o de la mala gestión de los gobiernos de turno, Venezuela simplemente quiere béisbol.

Esta temporada seguirá su curso, y de esta manera se habrá cumplido una parte del objetivo, aunque añorando épocas de antaño, de estadios abarrotados con precios accesibles y sin la necesidad de obsequiar las entradas.