La Habana, Cuba, 15 de octubre de 1941.- El béisbol amateur de América Latina tiene memoria, y lo vivido esa tarde en el diamante del Estadio La Tropical de La Habana quedará grabado como la prueba de fuego de una selección venezolana indomable. Los criollos venían arrasando en el torneo con un paso perfecto e impecable de seis victorias consecutivas, demostrando la casta del que está destinado a hacer historia. Sin embargo, el béisbol es un juego de detalles y esta vez el destino le jugó una mala pasada a la escuadra venezolana. A pesar de batallar con el alma hasta el último out y dejar el corazón en el terreno, un fatídico parpadeo defensivo en el octavo capítulo le costó a Venezuela su invicto al caer con la frente en alto 4 carreras por 2 ante una aguerrida República Dominicana, en un duelo que deja la Serie Mundial Amateur al rojo vivo.
Desde el primer grito de play ball, el juego adquirió el aroma de los grandes clásicos. Fue un duelo de titanes en la lomita: por los criollos, el “Taciturno” Domingo Barboza; por los dominicanos, Luis Castro, el indomable “Niño el Zurdo”. Ambos lanzadores se enfrascaron en un duelo cerrado, donde cada out se pagaba con sudor y cada base ganada era una pequeña epopeya.
Primer inning (Venezuela: 1)
Venezuela saltó al campo con el cuchillo entre los dientes, dispuesta a devorarse su séptima víctima. José Pérez Colmenares abrió la tanda con un inatrapable sólido sobre la segunda almohadilla. Avanzó hasta la intermedia cuando Luis Romero Peit falló del 6 al 3, acto seguido, Héctor Benítez “Redondo” metió presión provocando un costoso error del campocorto quisqueyano, quedando corredores en los ángulos. Bateando Chucho Ramos la tensión subió al máximo cuando sorprendieron al corredor de primera fuera de la base, en una jugada de corri-corri, Pérez se lanzó a la conquista del home pero fue fusilado en el plato sin embargo, Benítez «Redondo» logró llegar a salvo a la intermedia, la ventaja no se diluyó: el “Comisario” Chucho Ramos conectó un roletazo de hit que el torpedero Vargas apenas pudo contener sin tiempo para lanzar. En una carrera audaz y amparado en el parpadeo defensivo, “Redondo” cruzó la registradora para anotar la primera rayita del juego. Así las cosas, José Antonio Casanova conectó violenta línea al jardín izquierdo, que constituyó el primero de sus tres inatrapables en el juego y cuando Francisco “Tarzán” Contreras negoció boleto, las almohadillas se llenaron de alegres venezolanos, pero hasta allí llegó el joropo pues Malpica abanicó para el tercer out.


Por los venezolanos, José Antonio Casanova fue el único jugador en conectar 3 hits en 3 turnos oficiales en este encuentro (Foto tomada del libro «Oro y Glorias del Béisbol Venezolano», del General José Antero Núñez y Alfredo Méndez)
Tercer Acto (República Dominicana: 1)
La respuesta dominicana no se hizo esperar, impulsada por la agresividad que los caracteriza. Gómez abrió el episodio descargando un fuerte roletazo por el box, firmando el primer incogible de su equipo ante Barboza. Tras un boleto gratuito a “Tetelito” Vargas y un out forzado en la antesala, R. Vargas conectó un fuerte rastrero por el campocorto. José Antonio Casanova fildeó y buscó la doble matanza, pero el tiro del camarero Malpica a la inicial voló alto. Ese parpadeo fue suficiente para que “Tetelito” Vargas, transformado en una auténtica bala humana, se colara desde la segunda base hasta el home para decretar el empate.
El juego entró entonces en un letargo de ceros, una tensa calma donde Barboza y el “Niño” Castro retiraban bateadores a base de coraje.
Octavo Episodio (Amenaza venezolana y R. D.: 3)
Abriendo el octavo capítulo, con las bases llenas de venezolanos y un sólo out en la pizarra, bateaba Enrique Fonseca quien había conectado en el juego dos largos elevados al jardín izquierdo, en esta oportunidad produjo un globo corto por el mismo lado del campo, sin que Ramos se previera a lanzarse al pisa y corre; seguidamente vino una violenta línea de Barboza por tercera base que se alojó en el guante salvador de Pepe Lucas.
Cerrando el octavo episodio, “Tetelito” Vargas negoció su segundo boleto, que por cierto era la segunda base por bolas que otorgaba el lanzador Barboza y avanzó hasta la intermedia por sacrificio de Luis Castro. Luego “Papito” Vargas conectó rolata por encima de la almohadilla de segunda base, que en gran jugada fildeó Casanova y lanzó a la inicial, aprovechando “Tetelito” en audaz carrera para aterrizar en home, pese al rápido disparo que ejecutó el inicialista Pérez. Siguió Alvarez con foul-fly a la mascota de Enrique Fonseca para el segundo out y cuando todo parecía bajo control, “Güigüí” Lucas disparó soberbio cañonazo de dos bases a lo profundo del jardín izquierdo, anotando “Papito” la segunda carrera del inning. Así las cosas, Pepe Lucas se anotó infield-hit por segunda base, pero el camarero buscando el out lanzó a la inicial, el corredor llegó quieto y Pérez creyendo que era el último out, lanzó la pelota al pitcher por el suelo, lance que permitió a “Güigüí” anotar, mientras Pepe llegaba a segunda base. No hubo más por que R. Piñeyro elevó al bosque derecho.
Noveno Inning (Venezuela: 1)
Venezuela se negó a morir sin pelear. En la alta del noveno, la ofensiva criolla sacó el orgullo. Con dos outs y la pizarra en contra, Benítez disparó un metrallazo por encima de primera, Ramos negoció boleto y Casanova conectó su tercer inatrapable del encuentro para volver a congestionar las almohadillas de venezolanos. El “Niño” Castro, extenuado, explotó en la lomita.
La República Dominicana trajo al rescate a “Bebé” Del Villar, quien fue recibido por Julio Bracho con un infield-hit corto, impulsando en las piernas de Benítez Redondo la segunda carrera de Venezuela. Con el empate en circulación y la tensión cortándose con cuchillo, vino a batear el emergente Daniel Canónico. Al primer lanzamiento, Canónico conectó un roletazo manso directo a las manos de Del Villar, quien fildeó con frialdad y soltó a la inicial para concretar el out 27.
Con los colores dominicanos festejando en el terreno de La Tropical, la pizarra final selló el 4-2. República Dominicana celebra una victoria histórica que le devuelve la vida en el torneo, mientras que Venezuela encaja su único revés de la ronda regular, un tropiezo amargo que, sin embargo, no impediría que días más tarde Daniel Canónico y los suyos se consagraran ante Cuba como los legendarios e inolvidables «Héroes del 41».





