En un partido agónico los ibéricos se instalaron este viernes en Pekín, y jugarán la final del Mundial de baloncesto, el domingo con el vencedor del duelo que enfrenta a Argentina y Francia

Salvo en el arranque, Australia fue por delante durante prácticamente todo el choque, pero España ajustó su defensa en la recta final y se aprovechó del despertar ofensivo de Marc Gasol (33 puntos, 29 en la segunda parte) para llevarse el duelo. Jugará por su segundo título mundial tras el logrado en Japón-2006.

“¡Recién llegado a China y el partido que me toca!”, escribió en Twitter durante el duelo la leyenda del básquet argentino Manu Ginobili.

Invicta en China-2019, tras una segunda fase en la que derrotó a Serbia, gran favorita junto a Estados Unidos, e Italia, y un cuarto de final relativamente asequible ante Polonia, España vivió una tarde agónica en Pekín, sobreviviendo a su escaso acierto en la primera parte para finalmente ofrecer una lección de experiencia, coraje y sangre fría.

Siempre a remolque, a España la sostuvo su defensa, impidiendo que la diferencia australiana se disparara. Así llegó al cuarto decisivo solo cuatro puntos por debajo (55-51).

Ya por entonces Marc Gasol había encontrado el aro. ¡Y de qué forma! Tras una primera parte en la que no consiguió canastas y únicamente anotó cuatro tiros libres, se disparó en la segunda mitad, cuajando uno de sus mejores partidos en su larga trayectoria con España, que empezó precisamente en aquel glorioso 2006.

Con información de AFP