La operación “Last banner” (así denominada por la policía italiana) una investigación coordinada con la alcaldía de Torino, que desencadenó órdenes de registro en varias ciudades italianas.

Con un blitz la policía italiana logró infiltrarse en la curva de la Juventus: los “capos” y los principales referentes de los grupos ultras bianconeri fueron arrestados, tras una investigación coordinada con la alcaldía de Torino, que comportó la emisión por parte de un juez de 12 medidas cautelares.

En la operación “Last banner”, fueron arrestados los principales representantes de los grupos “Drughi“, “Tradizione-Antichi valori“, “Viking“, “Nucleo 1985” y “Quelli… di via Filadelfia“.

Entre los arrestados, el histórico líder de la curva bianconera y capo absoluto de los Drughi, Dino Mocciola, había estado previamente encarcelado, a principios de los años 90, por haber asesinado un carabiniere (policía militarizada italiana) y habría sido él el responsable de la infiltración de la ‘ndrengheta (grupo mafioso de la región Calabria, en el sur de Italia), en la curva. En casa de Mocciola fueron secuestrados cuadros de Benito Mussolini, junto a otros objetos conmemorativos del movimientos fascista.

Las acusaciones:

Según los representantes de la alcaldía Chiara Maina y Patrizia Caputo, quienes coordinaron las investigaciones con la DIGOS (División Investigaciones Generales y Operaciones Especiales, por sus siglas en italiano), las acusaciones serían de: asociación a delinquir, extorsión agravada, lavado de dinero y violencia.

En estos momentos, otras redadas están siendo ejecutadas por la Polizia di Stato en varias ciudades italianas como: Alessandria, Asti, Como, Savona, Milano, Genova, Pescara, La Spezia, L’Aquila, Firenze, Mantova, Monza, Bergamo y Biella; en búsqueda de otros 37 ultras.

La denuncia:

El darle comienzo a las investigaciones fueron las denuncias expuestas por la Juventus hace un año. Según lo revelado por la sociedad a los entes policiales, tras la interrupción de algunas ventajas concedidas a los grupos ultras, sus representantes habrían actuado con estrategias de extorsión, para volver a obtener sus privilegios suspendidos. Los “Drughi”, además, lograron recuperar y revender ilegalmente centenares de entradas, bajo el nombre de una falsas boleterías en todo el territorio italiano.