Uno de los máximos artistas del cinetismo, el venezolano que reveló a la humanidad los secretos, ilusiones ópticas, juegos y posibilidades que el color y las líneas pueden producir, falleció este sábado en París, a sus 95 años de edad. Tenía una mente lúcida y hasta sus últimos días de residencia en Francia, lamentó la situación de crisis por la que atraviesa Venezuela

Este sábado 27 de julio, Venezuela y el mundo perdieron a uno de sus artistas más prolíficos e ingeniosos: el venezolano Carlos Cruz – Diez, uno de los máximos representantes del arte cinético a nivel mundial.

Esta es una de las últimas fotografías que le hicieron al maestro Cruz- Diez, el año pasado (2018): él frente al Centro Pompidou de Metz, en Francia, donde realizó varias exposiciones / Foto: Cedida a Contrapunto por la Familia Cruz – Diez

Hasta sus últimos días el maestro Cruz – Diez estuvo dirigiendo su producción, en compañía del gran equipo que formó junto a su familia. Fue un maestro en toda la extensión y concepto de esa palabra. Desde el año pasado padeció las molestias que solventes y pinturas causaron en sus pulmones, según él mismo decía.

El maestro cultivó durante toda su vida las mejores relaciones con sus semejantes, una calidad humana y generosidad lo distinguió. Formó generaciones de artistas, compartió sus saberes y muere rodeado del amor y el apoyo de sus colaboradores y de su familia. Incorporó hasta a sus nietos y los instruyó para que su obra y sus aportes sigan difundiéndose por el mundo.

Crítico, actualizado como si fuera un artista milenial, se adaptó y conoció las nuevas tecnologías digitales y las aprovechó para seguir avanzando sobre sus creaciones. Increíblemente, Cruz – Diez gerenció y orientó sus múltiples proyectos artísticos solicitados desde Asia hasta Australia, desde Europa hasta América. Contando con una “mano derecha” excepcional como lo es su hijo Carlos Cruz -Diez.

Nada del mundo, de la política, del curso de la historia, de los países, y sobre todo de Venezuela de la que tuvo que migrar, le eran ajenos al maestro. Y sí, debemos decirlo (y está en sus declaraciones periodísticas más recientes), la situación de crisis de su país al que colocó en un sitial de honor en el mundo del arte, le mantuvo triste y preocupado.

Una vida de descubrimientos

Nació en Caracas el 17 de agosto de 1923, en la popular urbanización de La Pastora, así que estaría por cumplir 96 años de edad. Desde muy joven sintió una fascinación por el arte y sobre todo por el color y los reflejos de la luz, elementos que descubrió en una pequeña fábrica de botellas que montó su padre.

Estudió en el Colegio Atenas, la primaria y el bachillerato en el Liceo Andrés Bello. Pero fue en 1940 cuando se inscribió en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas donde obtiene el diploma de profesor de Artes Aplicadas. Fue alumno de importantes nombres de las artes plásticas de Venezuela como lo son los maestros pintores Marcos Castillo y Luis Alfredo López Méndez, entre otros como Poleo.

Por esa época de formación Cruz – Diez se empleó como diseñador gráfico y colaboraba con viñetas humorísticas para el diario La Esfera y la revista infantil Tricolor, más tarde creó también ilustraciones para el Diario El Nacional. La de esa época era una obra centrada en el realismo social.

Pero su destino y foco como creador sería otro muy distinto. Nada de usar el color de manera plana y poco a poco fue dando con su propio camino: el color está en el espacio que nos rodea, en las formas y en la posibilidad real de descubrir, disfrutar y ver todos sus matices e ilusiones que pueden crear ante la vista. Un arte óptico maravilloso.

En 1955 decidió dar el salto a París, la ciudad luz que le acogió, le enseñó y le permitió empinarse desde allí con la talla de un artista mundial que alcanzó. Allí realizó sus primera exposiciones y comenzó a relacionarse con lo más granado del mundo del arte, con críticos, artistas, especialistas y galeristas.

Cruz-Diez propuso concebir el color como una realidad autónoma que se desarrolla en el tiempo y en el espacio, sin ayuda de la forma o necesidad de soporte. Su trabajo abarca ocho investigaciones: Couleur Additive,PhysichromieInduction ChromatiqueChromointerférenceTranschromieChromosaturationChromoscope yCouleur à l’Espace.

El maestro del cinetismo “logró demostrar que el color, en interacción con el observador, se convierte en una realidad autónoma que existe sin ayuda de la forma o necesidad de un soporte”, según explican muchos de los textos analíticos sobre su obra.

En su periplo laboral, iba y venía, desde Caracas a París y viceversa. Tuvo uno de sus grandes talleres en la populosa Sarría, en Caracas. Pero desde 1960 hasta su muerte, este sábado 27 de julio, desarrolló una trayectoria sin igual desde la Ciudad Luz.

En la Rue Pierre Semard, en los comienzos de restricciones económicas, cuando aún no era conocido, Cruz – Diez se instaló por un tiempo. Allí se residenciaron también otros artistas venezolanos. Y allí mismo, en esa calle, el maestro del cinetismo deja su gran centro creativo a cargo de sus hijos y equipo, que gerencia la Fundación que lleva su nombre.

El cinetismo se llama Cruz – Diez

El maestro Cruz- Diez es junto a Jesús Soto y Alejandro Otero uno de los artistas cinéticos que revelaron al mundo una perspectiva de los ángulos, las líneas y el color que ha dado como resultado el legado de obras de arte de mayor impacto en espacios públicos, abiertos y en el movimiento de galerías y museos.

En sus más de 70 años de carrera artística, Carlos Cruz-Diez abarcó ocho investigaciones sobre la autonomía del color; realizó más de cien integraciones de arte en el espacio público y sus obras forman parte de las colecciones permanentes del Museum of Modern Art (MoMA), Nueva York; Tate Modern, Londres; Centre Pompidou, París; Museum of Fine Arts, Houston, entre otros.

Una de las obras más celebradas de este artista, es Cromosaturación (1965), cuyos espacios de luz artificial sumergen al espectador en un entorno que solo consta de tres colores y permite a los ojos transformar la idea de color en una experiencia tangible.

La “cámara” de Cromosaturación es una de las obras iconos creadas por Cruz – Diez / Foto: Cortesía Fundación Cruz – Diez

Durante su trayectoria, Cruz-Diez fundó tres talleres de arte en Caracas, París y Panamá; también, como hemos señalado, creó la Cruz-Diez Art Foundation en Houston. Muchos premios y condecoraciones recibió durante en vida, uno de los más importantes fue la Legión de Honor (Légion d’Honneur), la condecoración más significativa y alta que otorga el gobierno de Francia.

El piso del Aeropuerto Simón Bolívar, una de sus obras más emblemáticas / Foto: Infobae

Una de las obras más representativas del maestro Cruz – Diez y que ha cobrado una dimensión emocional para todos los venezolanos durante el actual proceso migratorio, es el piso del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar diseñado por él.

Amante de la música y colaborador de El Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles desde sus inicios, el maestro Cruz – Diez donó sus diseños para el tapiz de las butacas que posee la Sala Simón Bolívar, sede principal de El Sistema, en Caracas / Foto: Cortesía: FundaMusical Bolívar

En 2005 su familia y el maestro decidieron crear la Cruz-Diez Art Foundation, que se dedica a la conservación, desarrollo, difusión e investigación de su legado artístico y conceptual, lleva los proyectos que él dejó andando y promueve y asesora en todo el mundo las exposiciones de sus creaciones.

Aquí el maestro supervisando una de sus obras en uno de sus talleres / Foto: Infobae

Cada vez con mayor empeño, durante los últimos 30 años, el maestro se dedicó a crear obras para las ciudades, escalas urbanas y monumentales que le plantearon nuevos retos de investigación. En diversos países queda su huella. Una de las más recientes y novedosas fue encargada por la ciudad de Miami, un paso de peatones con sus formas y colores que le han dado un sello original a esa urbe.

Su obra en Miami, en la céntrica zona de Ponce de León / Foto: Miami Herald

Con su espíritu colaborador, con muchos emprendimientos creativos del arte, Cruz – Diez también prestó algunos de sus diseños al mundo de la moda. Así en el año 2009 el diseñador venezolano Oscar Carvallo ambos se unieron por primera vez para colaborar en un evento en el Musée des Arts Décoratifs de París.

Trajes del artista venezolano Oscar Carvallo con la obra de Cruz – Diez / Foto: Cortesía Gaby Nutt

Luego, para el 2014, Cruz-Diez y Carvallo exhibieron la colección Voyage Cinétique II que presentaron en la Semana de la Moda de París, generando la combinación de arte cinético y moda espectacular.