El filósofo y editor Carlos Ortiz compiló 53 cartas personalísimas del “médico de los pobres” para el libro “Santa Palabra. José Gregorio Hernández por sí mismo”, de Editorial Dahbar, que acaba de ser publicado. En el texto Ortiz ofrece también una semblanza de quien hoy es Venerable y avanza a Beato. El prólogo es del doctor Enrique López-Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina

La vida coloca a las personas en coyunturas decisivas. Por esos avatares un editor que, como buen filósofo, todo lo pone en duda y siempre mete el dedo en la llaga, termina escribiendo sobre un médico que hace milagros. Carlos Ortiz comenzó su ya larga relación con José Gregorio Hernández en el año 2000, cuando compiló cartas del “médico de los pobres” para el libro “José Gregorio Hernández. Cartas selectas”, de Editorial Los libros de El Nacional.

Ortiz, quien en ese momento debía garantizar que el fondo editorial de El Nacional tuviese contenidos nuevos y estaba en la búsqueda de temas venezolanos populares, recordó que la UCV había publicado cartas de Hernández en 1968. “Pensé que podía ser de interés de la gente”, rememora el editor a la distancia. Y su olfato tuvo razón, porque el libro se agotó, se reimprimió y en 2004 se hizo una edición para Colombia y Ecuador.

Veinte años después Ortiz se pone, no frente al frente del mismo personaje, sino a su lado, como un gran amigo con el que comparte su correspondencia y al que le cuenta sus cuitas. Así nació “Santa Palabra. José Gregorio Hernández por sí mismo”, libro de Editorial Dahbar en el cual es posible leer a Hernández de su puño y letra. En el texto Ortiz queda entre médicos; entre el prólogo del doctor Enrique López-Loyo, presidente de la Academia Nacional de Medicina, y las cartas íntimas del Venerable. El magnífico título, “Santa palabra”, lo puso el periodista Sergio Dahbar.

“Santa palabra es un título que le puso Sergio Dahbar, lo cual demuestra que todo el que hace un libro necesita un editor”, bromea. Habla de Dahbar, periodista y creador de Editorial Dahbar, con el cariño de tantos años de amistad y encuentros al calor del café y el papel. “A Sergio le había comentado que estaba el libro de José Gregorio, que podía tener algún interés, y me dijo que sí. El año pasado, hacia octubre, me preguntó si definitivamente lo retomaría, y en diciembre me pidió que lo terminara”.

En “Santa palabra” hay 53 cartas escritas por Hernández entre 1888 y 1917. “Las escogí con la premisa de que fuesen cartas muy personales, que mostraran su faceta más personal”, indica.

“Es muy raro que alguien no sepa quién es José Gregorio Hernández, pero tanto o más raro es que alguien sepa quién fue”, escribe Carlos Ortiz en una semblanza que es imposible soltar una vez que se empieza a leer.

-¿Quién fue Hernández, entonces?

-Fue un hombre en el que habitaban tres personas: un científico genuino con un interés muy marcado por comprender la ciencia y sus aplicaciones; en sus cartas se percibe mucho que le interesa el fondo de la disciplina médica y el empeño en entrenarse para su práctica. La segunda persona es el hombre religioso que pareciera haber tenido una intuición muy sentida de Dios en su vida, al punto de que, en alguna de sus cartas, manifiesta que la muerte es un momento deseado, porque eso lo liberaría de este mundo. La tercera persona es un intelectual diletante, que disfruta mucho de la literatura, de la música. Muy crítico, irónico, con sentido del humor y con inquietudes que lo llevaron a escribir un libro de filosofía y también textos literarios. Esas tres personas están reunidas en un hombre padre de familia, que no tuvo hijos pero fue el protector de sus sobrinos; que tuvo un sentido de la responsabilidad extremo, porque a pesar de que fue capaz de desarrollar sus proyectos con seriedad y con compromiso nunca quiso desentenderse de ser el sostén de la familia.

-¿Cuál es la diferencia entre leer sus cartas o leer a quienes escriben sobre él?

-La primera es que, si lees sus cartas, puedes escuchar su propia voz y puedes entrar en contacto con sus estados de ánimo, que en general no los disimula cuando describe, por ejemplo, a Santos Aníbal Dominici. Puedes entrar en sus pensamientos porque buena parte de sus cartas son reflexivas. Dedica tiempo a expresar las inquietudes de tipo político, de tipo religioso e intelectuales en general; incluso, de tipo social, porque tiene mucha preocupación por los problemas sociales. En los textos sobre él, en cambio, hay una tendencia comprensible a reconstruir lo que vivió, los contextos en los que se formó.

-¿Qué hay en este libro que no se haya dicho antes?

-Contiene la elegía a Hernández que escribió Santos Aníbal Dominici, que él mismo publicó en 1944. En esa elegía él da el testimonio de la relación de ellos, de cómo vivieron, de cómo se formaron. Hace un perfil bastante sentido, muy detallado de Hernández, y por primera vez publica una parte de la correspondencia que José Gregorio le escribió. Eso es una novedad. Lo otro que creo que puede ser novedoso para la gente no es solo que sus cartas están allí, sino que hay declaraciones de Hernández que pueden sorprender.

-¿Cuáles?

-Él revela su afición por las fiestas y el baile, es capaz de bailar toda la noche hasta quedar tumbado en una silla. Puede llegar a ser muy agrio al referirse a algunas personas con cuyos procederes no está de acuerdo. A mucha gente le sorprendería escuchar a Hernández decir que anhela la muerte. Son cosas que pueden ser sorpresivas. También puede ser sorpresivo ver cómo él le da consejos a su sobrino acerca de cómo vestirse, y que le mande cortes de tela a la moda.

-¿Sigue investigando sobre Hernández? ¿Viene otro libro?

-Se podría hacer un trabajo de publicación de toda su correspondencia, que incluye cartas oficiales muy formales, que tienen relación con cuestiones de trabajo y gestiones de recursos para proyectos. En algunas tienen más peso las cuestiones médicas. Su epistolario completo es algo que vale la pena que sea visible para la gente. Yo haría otro libro sobre José Gregorio; todavía hay mucho qué decir de lo que hay en sus cartas. En sus cartas hay cosas que pueden dar pie a una indagación más a fondo de cuestiones que le interesaban. Se podría reconstruir el contexto de muchos asuntos que están en sus cartas.

Nota: El libro “Santa palabra” está disponible en librerías como El Buscón y Sopa de Letras. También se puede solicitar a Editorial Dahbar en su Instagram @EditorialDahbar. O al número (Whatsapp) 04241234488.