Más de tres millones de ejemplares nuevos y usados esperan por un flechazo. Como un Cupido moderno, Rómulo Castellanos, abogado de profesión  y librero de convicción, se encarga de la magia. La librería, ubicada en Sabana Grande, abre completamente en semanas flexibles y también trabaja -con las debidas medidas en semana radical

No se hacen fotocopias, te aclaran desde la puerta. “A veces nos preguntan si leemos las cartas”, te explica -sonrisa en mano- Rómulo Daniel Castellanos, heredero de un imperio de libros y conocimiento llamado La Gran Pulpería del Libro Venezolano, que sobrevive en la Caracas empobrecida y en pandemia.

No se leerán las cartas, pero se leen otras miles de cosas. Porque en este espacio, hecho para navegar en el mar de las ideas, el tiempo se detuvo.

Solo a un historiador se le ocurriría proteger varios miles de libros, porque son los historiadores los custodios del pasado. El fundador de La Gran Pulpería, Rafael Ramón Castellanos, “tuvo un periódico, fue maestro de escuela”, refiere con orgullo Rómulo, su hijo. La primera librería que creó Rafael Ramón, en 1958, se llamó Viejo y raro.

Rómulo es abogado de profesión (desencantado del derecho) y librero de pleno corazón. “Mi padre, desde niño, me inculcó el cariño por el libro”, y le puso en las manos las memorias de un edecán del Libertador Simón Bolívar. “Nunca me voy a olvidar de ‘Sin novedad en el frente’, del escritor alemán Erich María Remarque. “Mi papá siempre me jalaba para los libros” a pesar de que “no soy el lector que quisiera”. De los seis hermanos él es quien decidió recorrer la aventura del papel.

La Gran Pulpería estuvo primero en el Pasaje Zingg, en el centro de Caracas. De allí la mudaron a su locación actual: en la tercera avenida Las Delicias, en Sabana Grande, cerca de la estación de Metro de Chacaíto. Para el traslado “se necesitaron 120 camiones 350 durante seis meses, de lunes a lunes”. Lo que fue un galpón de Pdvsa es hoy el alojamiento alquilado -“el libro no nos ha dado”- de más de un millón de títulos y 3 millones de ejemplares.

Rafael Ramón falleció hace dos años, y ya desde un poquito antes Rómulo se hizo cargo de este lugar mágico. No te puedo decir si en la librería hay o no fantasmas, pero sí muchas historias que Rómulo te puede contar. En un sitio en el que ha vivido un libro del siglo XVI puede pasar cualquier cosa.

“Mi fuerte es el libro de ocasión”, aclara. En otras palabras, este no es el lugar para comprar un best-seller, aunque puedes hallar algunas novedades editoriales y algunos libros técnicos. Pero aquí te esperan joyas como las que Luis, un egresado del Colegio Emil Friedman, encontró en uno de los estantes: un manuscrito con instrucciones para alcanzar la iluminación. De su incursión por los pasillos regresó con no menos de ocho ejemplares que, de una vez, apartó. La situación venezolana dio pie a una conversación en la que “Cesarismo democrático”, de Laureano Vallenilla Lanz, se convirtió en el principal referente.

Bienvenidos lectores de todas las posiciones políticas. Un dirigente de oposición viene a buscar sus libros sobre la Revolución Francesa; dirigentes del chavismo-oficialismo también persiguen los de su interés. Te puedes tropezar con personajes famosos o con ciudadanos que buscan respuestas. “Tenemos una sección de literatura venezolana” con unos 300 mil títulos, y una cantidad no menor de literatura universal. “Estoy haciendo una base de datos; me voy a tardar años”, admite, mientras da la bienvenida a otro usuario. Con él trabajan dos señoras que se comunican por walkie-talkie y que parecen ser a prueba de sustos.

Rómulo te cuenta su filosofía: “El libro te encuentra a ti. Y como te encuentra, se esconde. Hay momentos en que sé que el libro está allí” y no se encuentra, y cuando se va la persona, “el libro está en el mismo sitio. Me ha pasado varias veces”.

El libro usado tiene un pasado y lo lleva a su nuevo hogar. “Hay una magia en el libro usado que no tiene el libro nuevo, porque tiene una energía, perteneció a alguien, pudo haber pasado de generación en generación”.

Libros para todos los gustos y de todos los precios los encuentras en este templo que abre sus puertas en semana flexible y también -con precauciones- en semana radical. El más económico puede conseguirse en tres dólares; el más costoso, en 600 dólares, aunque “es difícil que alguien los pague”.

Te puedes enamorar de La Gran Pulpería y no querer dejarla nunca más. Es, como lo dice Rómulo, “una experiencia” en la que también hay -aunque ni siquiera como actores secundarios, sino como extra- algunos frascos, medallas y otros objetos. “Es la experiencia de estar aquí. Llegas acá y no es que estás entrando a una librería cualquiera; estás entrando a la librería”. Son 832 metros cuadrados para una aventura hecha de palabras. El único requisito es dejar bolsos y bolsas en la entrada, porque para este viaje hay que estar ligero de equipaje.

La Gran Pulpería del Libro Venezolano. Dirección: Tercera avenida Las Delicias, Sabana Grande. Horario: de 9 de la mañana a 3 de la tarde. Forma de pago: dólares, pago móvil, tarjeta de débito. En Instagram: @granpliv. Teléfonos locales: 0212-7622779/7622365. Celular: 0424 9538331