Siulhy Santander y Leonel Colina, creadores de Gira Tango, realizan este año la quinta edición del Encuentro Nacional de Tango del 14 al 24 de noviembre. Esa forma de “caminar abrazando a otra  persona” es más popular de lo que se cree entre los jóvenes venezolanos.

Llegaron al tango por distintas vías, hasta que un día se encontraron en un abrazo que los convirtió en compañeros de la aventura de bailar juntos. No son pareja, y ambos aseguran entre risas que eso es lo que los ha mantenido juntos en el proyecto Gira Tango. Proyecto que está activo todo el año, pero que del 14 al 24 de noviembre desarrollará una agenda mucho más amplia con el Encuentro Nacional de Tango.

Siulhy Santander, tiene 27 años y Leonel Colina, 30. Cuando Carlos Gardel, visitó Venezuela, en 1935, los dos no eran ni polvo de estrellas. Pero los dos son, hoy por hoy, grandes promotores del tango en el país. “Lo más sorprendente es que el público que nos sigue tiene entre 25 y 35 años”, explica Siulhy, quien aterrizó en el tango porque buscaba aprender a hacer acrobacia con telas, no encontró dónde y se unió a los tanguistas luego de ver una película de Antonio Banderas.

Lo de Leonel comenzó mucho antes, cuando era niño y bailaba música venezolana con el grupo de su mamá, Los Cocuyos. “Llegué al tango, aprendí a bailarlo”, rememora. Hace 11 años estrechó entre sus brazos a Siulhy y más nunca la soltó.

El afán de  ambos se convirtió en una propuesta cultural. No querían solo recorrer el suelo con sus pies. Deseaban que el tango fuese un pretexto para hacer cultura, tomar la ciudad y aportar algo al país. Y la agenda del quinto Encuentro Nacional de Tango de este 2019 así lo confirma con más de 30 actividades.

Con el apoyo de las Embajadas de Argentina y Uruguay ofrecerán, entre otras, una clase gratuita de tango este sábado 16 de noviembre, a las 10:30 a.m., en el Celarg; su presencia en el festival cultural en la Concha Acústica de Bello Monte este domingo 17 de noviembre a partir de las 3:00 p.m; y un show de tango en la plaza Los Símbolos, el lunes 18 a las 5:00 p.m.

“Nosotros no solo queríamos ir a la milonga a bailar o a disfrutar del tango, que ya es decir, sino poder hacer algo con un propósito mayor, salir a la calle con el tango”, reitera Leonel.

La gente, cuenta Siulhy con la sonrisita en las comisuras, “nos recuerda por tres cosas: la catirita y el negrito; la cambiadera de vestuario constante, que a la gente le impresiona cuando va a un show nuestro; y porque siempre alguien nos ha visto en una plaza bailando tango”.

Con ellos el tango llegó a zonas populares como la plaza La Pastora o la plaza Sucre de Petare. “Nosotros somos como Ilan Chester: De Petare a La Pastora”, bromea.

También con ellos se han roto algunos mitos, proeza de la que Leonel está muy orgulloso: La idea de que es solo “para una gente mayor”; la premisa de que únicamente se baila en los salones; y la creencia de que no a todo el mundo le gusta. La experiencia les confirma lo contrario: “A la gente en Venezuela le encanta el tango. Nos ha pasado que estamos en un show y un niño de 10 años canta el tango porque en su casa le ponen tangos”.

Gira Tango trabaja sin parar. Quienes puedan disfrutar del Encuentro Nacional de Tango –que incluye actividades gratuitas-, bienvenidos. Los que no, podrán sumarse a sus clases de tango para principiantes los sábados en la mañana en el Celarg; o los jueves a las 6:00 pm con clase y milonga, también en el Celarg.

“No importa a la edad a la que llegues al tango, lo único seguro es que, cuando llegues, ya no te puedes volver a salir”, concluye Leonel. Para las venezolanas implica ceder el control, “entregarte a una persona para que te lleve y te dirija en el baile”. El tango va derrumbando las barreras, dicen ambos. “El tango es caminar abrazando a otra persona”, describe Siulhy. Para bailar tango hay que estar dispuesto a dar ese abrazo.