El intérprete fue una estrella fugaz de la música, el éxito llegó tan veloz y rapaz como la muerte que logró alcanzarlo con apenas 23 años cuando se alzaba en el cénit de su carrera

En 1967 las rotaciones radiales hacían sonar insistentemente dos temas: Aleluya y La Bostella. El primero, compuesto por Luis Eduardo Aute, y el segundo, perteneciente al repertorio de Los Melódicos, tenían algo en común. Ambas eran interpretadas por la voz de Cherry Navarro, un hombre que tuvo un éxito tan fugaz como su vida.

Nacido en Caripito, Monagas, un 9 de julio de 1944, desde su adolescencia coqueteó con la música participando en conjuntos musicales que amenizaban fiestas y reuniones de aquel entonces. Rápidamente su formación musical e ímpetu lo llevaron a participar en programas televisivos y a la fama.

Cuando se cumplen 75 años de su nacimiento, Contrapunto comparte lo mejor de su música y algunos datos de su corta vida.

  • Cherry fue amigo desde la infancia de “El Puma” José Luis Rodríguez, con quien, sindo aún bastante jóvenes, formó su primer conjunto, llamado Canaima.
  • Su incursión en la televisión, se dio junto al conjunto de Chelique Sarabia
  • Rápidamente visita los programas de variedes más vistos para ese momento, el de Renny Otolina, fue uno de ellos.
  • Más adelante se une a la orquesta Los Melódicos, con quienes grabó varios sencillos y un LP.
  • El 18 de septiembre de 1967 fue internado en el Hospital Vargas donde se le diagnosticó aplasia medular. Fallecería diez días más tarde, en pleno auge de su popularidad.