Este viernes se abrirá una capilla ardiente en la sede de la española Sociedad General de Autores y Editores para despedir al poeta de la canción iberoamericana. La noticia puso de luto a músicos, mandatarios y sobre todo a su público que le siguió durante más de 50 años de trayectoria artística

El cantautor argentino Alberto Cortez, autor de éxitos de la música latinoamericana como En un rincón del alma o Cuando un amigo se va, falleció este jueves en un hospital de Madrid a los 79 años a consecuencia de unas úlceras gástricas cuya cura se complicó, informaron a EFE fuentes próximas al artista.

El artista fue ingresado de urgencia el 27 de marzo pasado en el Hospital Universitario HM Puerta del Sur, en la localidad madrileña de Móstoles, a causa de unas úlceras gástricas que se complicaron con distintas infecciones y finalmente falleció a las 15:30 horas.

Desde su ingreso, el cantante, que residía en España desde 1964, estuvo acompañado en el hospital por su esposa, la belga Renata Govaerts, con quien llevaba casado 55 años.

“Ha sido un golpe porque acabábamos de hacer gira a finales de año. Tenía compromisos en Puerto Rico, en República Dominicana y en México”, señalaron las mismas fuentes.

Además, explicaron que se instalará una capilla ardiente, que se abrirá mañana en la sede de la española Sociedad General de Autores y Editores.

El velatorio de los restos de Cortez se abrirá a las 17:00 horas y se cerrará a las 21:00 horas, según las mismas fuentes de la SGAE, que se une “al dolor de su familia, amigos y allegados en estos difíciles momentos”.

“Era una grandísima persona y artísticamente un compositor, músico y poeta enorme que ha dejado para la historia títulos inolvidables”, han añadido.

Bandera a media asta

El pueblo de Rancul, en La Pampa argentina, tiene este jueves su bandera a media asta.

Según afirmó a EFE la familia del artista, en los próximos días se oficiará una misa en su honor en el pequeño pueblo de 3.000 habitantes donde Cortez nació.

El funeral se llevará a cabo en la Asociación de Autores de Madrid y, siguiendo el deseo del músico, el cuerpo será incinerado.

“Seguiremos los deseos de mi tío, el pedido de él era que lo cremaran. Posiblemente con el tiempo lo traigamos aquí a Rancul”, aseguró a EFE una de las sobrinas del artista.

Los familiares prefirieron no hacer comentarios y se remitieron a las “canciones” de Cortez como el “homenaje” que desean hacerle.

“El continente está de duelo”

El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, señaló este jueves que el “continente está de duelo” por el fallecimiento del cantautor argentino.

“Ha muerto Alberto Cortez. El cantor-poeta del amor en todas sus dimensiones: a la patria, a la pareja, al prójimo, a las causas justas, a la vida… un ejemplo de optimismo”, escribió el gobernante en su cuenta de Twitter.

Y añadió: “El continente está de duelo porque los artistas nos enseñan a ver la belleza del mundo y la humanidad”.

También el expresidente Rafael Correa (2007-2017), amigo de Cortez, mostró su pesar en redes sociales por el deceso.

“Cuando un amigo se va queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo”, escribió Correa en su perfil de Twitter al recordar una de las canciones del argentino.

El expresidente, que vive en Bélgica, de donde es oriunda su esposa, consideró que al fallecer Cortez se fue “un gigante”.

En su perfil de la red social colocó dos fotografías, entre las que hay treinta años de diferencia, en las que se lo ve con Cortez y una tercera persona.

Cuando un amigo se va

El cantautor, que no tenía hijos y vivía desde hacía 40 años en la misma urbanización de Madrid, nació en Rancul, La Pampa, el 11 de marzo de 1940 con el nombre de José Alberto García Gallo.

Era autor de canciones como Callejero, Mi árbol y yo, A partir de mañana, Te llegará una rosa, Castillos en el aire o El abuelo.

El fallecido, que poseía cuatro Discos de Oro, cuatro Heraldos de Oro y la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, estaba preparando un nuevo disco con temas diferentes al que fue su último espectáculo, estrenado en mayo del año pasado en el Teatro Nuevo Apolo de Madrid con el título Boleros.

Cortez superó el medio siglo de actividad pese a sus múltiples achaques. “Canto porque no tengo otro remedio”, declararía hace cinco años sobre su resistencia a la jubilación, en una entrevista en la que se tomó con humor el número de veces que la “rumorología” había acabado con él.

“Me río una y otra vez porque son tantas las veces que me han matado que, ya ven, lo han hecho tan mal que aquí sigo muy vivo, y sin retirarme”, ironizaba el músico, quien en su última etapa también reprochaba a la industria discográfica que se desentendiera de “los viejos carrozas”.

El escenario era el lugar donde “más feliz” se sentía, como recogió en La vida, biografía de más de 500 páginas escrita por Laura Etcheverry, en la que relataba que compuso su primera canción a los doce años, “Un cigarrillo, la lluvia y tú”, cuando descubrió el erotismo.

Con solo 20 años tomó un barco desde su Argentina natal con dirección a Europa, tras los pasos de grandes maestros de la música popular como Jacques Brel, George Brassens o Gilbert Becaud, y allí grabó su primer disco, sin saber que este salto continental se convertiría en una constante en su carrera.

Entre las más relevantes colaboraciones, destacan los cuatros discos que realizó con el músico y filósofo Facundo Cabral, muy cercano, por lo que su asesinato en Guatemala representó un duro impacto. 

“Su muerte significó la muerte de todos los cantantes del mundo”, dijo.

Cortez compartió estudio y escenario con otras grandes voces de Latinoamérica, como sus compatriotas Mercedes Sosa y Estela Raval.

España, fue su lugar especial. En ese país fijó su residencia, donde cantó a Antonio Machado, a Miguel Hernández y a Federico García Lorca, también a las víctimas del atentado terrorista del 11-M (el cual coincidió con su cumpleaños) y fue donde una noche de 1967 empezó a convertir su nombre en leyenda en una velada sin micrófonos en el Teatro de la Zarzuela de Madrid.