El auge o la caída de líderes mundiales en el tiempo por venir dependerán en gran medida de sus iniciativas y ejecutorias frente a la emergencia y la percepción que la gente tenga de su actuación ante la pandemia. La colectividad somete al escrutinio público el liderazgo, las acciones y omisiones de gobernantes, dirigentes políticos y autoridades sanitarias

En China, la dirigencia del partido comunista censuró a médicos y periodistas que alertaron sobre los primeros casos en Wuhan, aunque finalmente, a un costo de miles de vidas, admitieron la situación. La estrategia del presidente chino Xi Jin Ping, se centra ahora en brindar asistencia internacional ante la pandemia, lo cual  no exime de responsabilidades al gigante asiático en torno al manejo inicial de la crisis.

El primer ministro Boris Johnson, en Inglaterra, terminó siendo víctima, en carne propia, del nuevo coronavirus tras retrasar las medidas de distanciamiento social y cuarentena, instando exclusivamente a los grupos etarios de mayor riesgo su aislamiento. El Presidente Donald Trump, preocupado por los embates de la COVID-19 sobre su economía, señaló que “el remedio no debe ser peor que la enfermedad,” para después presagiar que morirán cien mil norteamericanos a consecuencia de la pandemia.

“No entren en pánico”-advirtiò el Presidente de Bielorrusia Alexander Lukashenko- quien recomendó disfrutar sesiones de sauna y beber vodka como método preventivo.  Otro que se lo ha tomado a la ligera es el Presidente mexicano, Andrés López Obrador, quien recientemente alentaba a sus paisanos a seguir con su vida cotidiana. El Presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha señalado que los medios de comunicación han provocado una histeria colectiva cuando se trata de “una pequeña gripe o resfriado”

En Hungría, el Primer Ministro Viktor Orbán, fue habilitado con poderes especiales para abordar la emergencia y decretó cinco años de cárcel para castigar la difusión de noticias falsas sobre la pandemia. El Presidente ruso  Vladimir  Putin, adoptó una severa norma que prevé hasta 7 años de cárcel para quienes incumplan la cuarentena. El Presidente de Filipinas Rodrigo Duterte, fue más lejos y autorizó a la fuerza pública a “disparar a matar a quienes violen la cuarentena”.

En Venezuela, la COVID-19 no ha provocado una tregua en el conflicto institucional y la confrontación política. La administración de Nicolás Maduro, decretó el Estado de Excepción, creó una comisión presidencial para el abordaje de la crisis, ha recibido  asistencia de China, Cuba y Rusia e instaló el Consejo de Estado para promover la cooperación de los poderes públicos, mientras Juan Guaidó, llamó a conformar un Gobierno de Emergencia Nacional, designó una comisión de expertos de la Asamblea Nacional, exigió el ingreso de la ayuda humanitaria al país y pidió a la ciudadanía que se mantenga en casa, aun a pesar de la precaria situación social y las penurias económicas que la población padece.ç

Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO