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Cientos de millones de niños y jóvenes en todo el mundo están alejados de las aulas de clase por efecto de la suspensión de actividades académicas en el marco de la estrategia general, aplicada para la  contención de la pandemia provocada por el coronavirus. Paulatinamente gobiernos nacionales y administraciones regionales y municipales de diversas latitudes del planeta han adoptado medidas para abordar lo que pudiera ser una prolongada suspensión de actividades escolares.

Con las particularidades del caso, en cada país, se han ido desarrollando iniciativas para evitar que la suspensión de actividades educativas suponga la paralización general del proceso de formación del estudiantado. En diversas instituciones, se han implementado chats y círculos de estudio virtual. 

Clases a distancia, cursos y tutoriales por internet han ido surgiendo como alternativa para no detener el proceso enseñanza-aprendizaje, por completo, y para la totalidad de  los estudiantes en la diversidad de niveles y modalidades existentes.

En Venezuela, el programa “Cada Familia una Escuela” implementado por el Ministerio de Educación a través de la televisión oficial apunta en la dirección de brindar contenidos básicos sobre temas generales en áreas como historia, geografía, ciencias naturales, matemática y lenguaje. La masificación del empleo de las computadoras “canaimitas” no ha podido ser aprovechado por las deficiencias en la calidad del servicio de internet.

Una gran lección que estamos comprendiendo es que el aprendizaje no es un asunto exclusivo del recinto escolar tradicional y que en la formación que es un proceso continuo, es imperativo aprender de la pandemia misma. Un niño sabe hoy qué es una cuarentena. 

Una joven recibe clases por skype, en un aula virtual, sobre los efectos devastadores de la llamada Peste Bubónica, durante la edad media, o la Gripe Española, al final de la Primera Guerra Mundial, y las inevitables comparaciones con la pandemia actual.

Académicos y científicos de varias partes del mundo comparten información privilegiada sobre el genoma del nuevo coronavirus, su vertiginosa expansión y la posible cura para la humanidad, lo cual en sí mismo constituye un fenomenal proceso de aprendizaje, además de una carrera contra el tiempo.

¡Amanecerá y veremos!

@ADIGIAMPAOLO