La pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la fragmentación de ecosistemas están alterando el equilibrio entre humanos, fauna silvestre y animales domésticos. En ese contexto, las enfermedades zoonóticas -que saltan de animales a personas, y viceversa- serán cada vez más frecuentes, con un nuevo mapa de infecciones que preocupa a los expertos.
«De cada cinco enfermedades que aparecen en humanos al año, tres son de origen zoonótico», advierte en declaraciones a EFE el veterinario Nacho de Blas, profesor titular de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza.
«Sí, la pérdida de biodiversidad y el cambio climático están contribuyendo a la transmisión de patógenos de animales a personas», ha asegurado. «La pérdida de biodiversidad está asociada con un aumento de enfermedades zoonóticas emergentes», ha insistido.
Según la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), el 75 por ciento de los agentes patógenos de las enfermedades infecciones emergentes del ser humano son de origen animal (incluido el ébola, el VIH o la gripe). Además el 60 por ciento de las enfermedades infecciosas son zoonóticas.
Dicha organización está monitorizando los informes de casos de hantavirus en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros socios para apoyar una respuesta coordinada y basada en la evidencia tras el caso del brote de hantavirus de la cepa Andes en el crucero MV Hondius con varios fallecidos.
«La transmisión de persona a persona con ese virus es muy baja. En el caso del crucero, se han juntado todos los astros para que sucediera», ha dicho Nacho de Blas. Los afectados convivían en un barco, un espacio muy reducido y los perfiles eran susceptibles de contagiarse, personas mayores, por ejemplo.
«Las alteraciones ecológicas están modificando las dinámicas de transmisión de enfermedades», ha asegurado el veterinario.
Tanto la fauna silvestre como los animales domésticos son piezas fundamentales para anticipar las próximas amenazas sanitarias.
En el caso de pequeños animales domésticos, la rabia es la principal zoonosis vírica. Se trata de un rabdovirus «sumamente peligroso, letal»; lo positivo es que hay vacuna. «Es obligatorio vacunar a perros, gatos y en algunas comunidades a los hurones».
«En España llevamos unos dos o tres años con casos de rabia en Melilla exclusivamente; de vez en cuando hay alguna alerta de algún perro sospechoso procedente de Marruecos; ya que en el norte de África sí hay casos».
Si se incluyen entre las zoonosis víricas procedentes de pequeños animales a los roedores como animales de compañía, las enfermedades se disparan.
El ratón tipo hámster en las casas, como mascota, no es portador de hantavirus, según explica el experto. En países como Italia, Grecia o España «nunca se ha detectado ningún caso autóctono de transmisión de hantavirus a humanos».
Pérdida de biodiversidad, crisis climática, cambios de humedad y temperaturas, fragmentación de ecosistemas, globalización, monocultivos, expansión urbana… Un nuevo contexto de naturaleza sacudido por el impacto de la actividad humana está haciendo desaparecer a los grandes predadores.
Ello hace que los animales portadores de enfermedades se concentren, aumenten sus poblaciones, contactos y la transmisión de patógenos , según explica el profesor de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza.
«Estamos ante un escenario preocupante»; muchos nuevos factores se están juntando a la vez combinando para que se expandan las enfermedades, ha advertido.
El veterinario se ha referido a un ejemplo paradigmático de brote de leishmaniosis humana, en la década pasada, por fragmentación del territorio.
Se produjo en Fuenlabrada (Madrid). Su origen estaba en un parque periurbano aislado ecológicamente por carreteras y autopistas; la ausencia de depredadores favoreció una «sobrepoblación de liebres» y conejos, que actuaron como reservorios de la enfermedad.
El resultado fue la aparición repentina de numerosos casos humanos en una zona donde la enfermedad era endémica pero nunca había alcanzado tal magnitud de contagios.
Actualmente otro caso reseñable, aunque no zoonótico, sería el de la peste porcina africana; «se venía alertando» desde el sector veterinario de la necesidad de controlar la sobrepoblación de jabalíes, porque iba a ser un problema, asegura el experto.
En estos momentos una gran amenaza global sigue siendo la gripe aviar de alta patogenicidad, en especial la cepa H5N1.
El virus se ha expandido por el mundo a través de aves migratorias y movimientos comerciales. Aunque los casos en humanos han sido relativamente escasos, preocupa especialmente su capacidad de adaptación.
En los últimos años se han detectado infecciones en mamíferos marinos, zorros y otros mamíferos terrestres.
La alarma aumentó todavía más cuando el virus fue identificado en vacas lecheras, la primera vez que se detectaba el virus de la gripe A en rumiantes, según el experto.
Actualmente la comunidad científica está pendiente, por si llegara a producirse alguna mutación o recombinación que permitiera el salto entre humanos.
«Ha habido saltos puntuales a humanos del H5N1 pero no hay transmisibilidad entre humanos», ha dicho el experto, quien ha manifestado tranquilidad: «España cuenta con grupos punteros» dedicados a la vigilancia permanente sobre evolución de virus.





