Hace un año, el humo blanco sobre la Capilla Sixtina anunció al mundo la elección de un nuevo papa. Minutos después, el cardenal Robert Prevost fue presentado oficialmente como León XIV, convirtiéndose en el sucesor de Francisco y en el primer pontífice con nacionalidad peruana.
Desde entonces, el papa León XIV ha marcado un estilo propio al frente de la Iglesia Católica, con constantes llamados a la paz, la defensa de la dignidad humana y la preocupación por los efectos de las tecnologías deshumanizadoras en la sociedad moderna.
Su elección generó una profunda emoción en el Perú, especialmente en Chiclayo, ciudad donde ejerció como obispo durante varios años y consolidó un estrecho vínculo con la población. En esa ciudad del norte peruano, fieles y autoridades celebraron con orgullo el nombramiento del nuevo sumo pontífice.
Posición firme frente a los conflictos
A sus 69 años, León XIV asumió la conducción espiritual de más de mil millones de católicos en el mundo bajo la orden de San Agustín. Durante este primer año de pontificado, el papa ha mantenido una posición firme frente a los conflictos internacionales y las guerras que afectan distintas regiones del planeta.
Incluso, algunas de sus declaraciones han generado cuestionamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debido a sus posturas sobre temas humanitarios y sociales.
En el plano internacional, su primer viaje apostólico lo llevó a Turquía y Líbano a finales de 2025. Posteriormente, visitó el Principado de Mónaco y realizó una gira pastoral por África con escalas en Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial.
Mientras tanto, en el Perú continúa la expectativa por una eventual visita oficial del pontífice. Diversos sectores de la población esperan recibir nuevamente al pastor que hizo de Chiclayo una de sus principales misiones pastorales antes de llegar al Vaticano.





