Él es docente de las materias que no tienen que ver con la literatura, pero lo conseguimos bautizando su libro titulado «Aquella interminable lluvia de diciembre», con la editorial Sultana del Lago, que refiere la Tragedia de Vargas y ahora le vuelve a tocar vivir momentos difíciles.
Su «casa valiente» está en La Guaira, en Caraballeda, sigue en pie, sobrevivió al deslave y a los dos terremotos de San Juan, sin embargo en este momento está viviendo en Caracas.
– Han pasado cuatro desde el 24 de junio. ¿Qué piensa hoy quien escribió «La interminable lluvia de diciembre» y es sobreviviente también de un doble terremoto?
– Por eso hice una crónica que se llama «Esa mirada perdida». Es un primer momento de lo que vivimos con el doble sismo. Escribo allí que Dios tiene que reservarme para algo porque haber sobrevivido a dos eventos naturales y este seguir adelante es una situación bastante peculiar.
Dice estar «agradecido a la vida por haber mantenido a mi familia a salvo». También agradece la posibilidad de ser «resiliente» de cara a los hechos que le ha tocado enfrentar, «esos que nos pueden perturbar o nos pueden impedir seguir adelante».
«Con la edad que tengo, creo que todavía me faltan muchas cosas por realizar y pienso que eso es por la cual nos hemos mantenido, por así decirlo, sin haber sufrido situaciones más bruscas o más complicadas.
– Usted se fue, tuvo que irse de Vargas después del deslave.
– Así es. me fui al llano.
– Luego volvió a La Guaira. ¿Usted nació en La Guaira?
– No. Yo soy guariqueño. Yo soy llanero, por eso me fui al llano a pasar mis primeros tiempos después del deslave. Pero cuando mis hijas crecieron y buscaron entrar a la universidad, pues regresamos a la zona metropolitana, en este caso a La Guaira, porque mi casa, en ese primer y en este segundo momento se mantuvo de pie. Es una casa valiente, por así decirlo.
– Y hoy, ¿qué piensa? ¿Va a volver a La Guaira? ¿Cómo se dibuja el futuro de un escritor que ya pasó el deslave y ahora el terremoto?
– La situación es compleja porque ya no soy el mismo que respondió con fuerza en ese primer instante y responder a este segundo momento se me complica mucho más. Por ahora estamos en Caracas, estamos bien, viviendo en casa de una amiga, una prima de mi esposa que nos facilitó la vivienda que estaba sola y ya veremos qué nos espera más adelante, pero lo enfrentaremos, porque así como enfrentamos dos situaciones de eventos naturales, creo que estamos preparados para lo que se nos presente en el futuro.
– ¿Y la escritura es un refugio?
– Seguiré escribiendo porque aún cuando me quede un tiempo no muy prolongado y la escritura implica tiempo, se lleva tiempo escribir, revisar, hacer un libro que pueda gustar al lector, sigo con la misma idea, seguimos con la misma disposición y el entusiasmo para seguir creando obras.





