Palitos, botellas de plástico y otros residuos llegan a las costas mirandinas arrastrados por el río Tuy. Ecobrión propone el uso de mallas para atrapar la basura y su aprovechamiento mediante el reciclaje / Texto y fotos: Vanessa Davies
Como el pájaro que lleva una gota de agua para apagar un incendio, Luis y Juan Carlos Rodríguez ofrecieron sus manos como voluntarios para sanear la playa del Club Aguasal, espacio recreativo del que son socios. En la tarde del 19 de septiembre, ambos estaban achicharrados por el sol, pero contentos por lo que pudieron hacer; esta era su cuarta jornada. Sin embargo, la montaña de residuos apenas se redujo. «A las 9:00 de la mañana ya estábamos en la playa», explicó Luis, «y recogimos un montón de botellas plásticas». Fue, para ambos, «un trabajo muy satisfactorio, porque es un granito de arena que uno pone, pero un granito hace una montaña». A Juan Carlos lo sorprendió la cantidad de plástico, que «es increíble», porque «recogimos una tonelada pero faltaron 500 toneladas más».
La presencia de basura en las costas de Miranda puede ser inmanejable. Adriana Forero se desempeñó como capitana del Club Aguasal para el Día Mundial de las Playas, y advirtió que todos los residuos llegan por el río Tuy. «Viene desde el Tuy. Esto nace en Aragua, pasa por Caracas a través del río Guaire, entra al Tuy otra vez y desemboca en Paparo. Toda esa marea llega a la playa. Aquí se generó una pared por la marea, porque la basura se deposita en esta playa».
Forero indicó que ha pasado muchos años en el club. «Soy de las ‘aguasaleras’ originales, tengo más de 40 años aquí, y hace años comenzaron a llegar muchos residuos. La cantidad de plástico que generamos en Caracas es impresionante».
El 19 de septiembre, 20 personas pudieron recoger una tonelada de desperdicios. «Es un 1 % de todo lo que está aquí. Para que esto quede limpio, como las otras playas, es muy difícil. Aquí se necesita maquinaria, conciencia y apoyo de varias organizaciones. El club solo no va a poder».


Arrastrados por el agua
La presidenta de la Fundación Ecológica Brión (Ecobrión), Bárbara Ordóñez, subrayó que en la zona de Barlovento «somos los receptores de los desechos de la gran Caracas, y lamentablemente, por acción de las mareas, llegan a nuestras playas». Son botellas de refresco y de aceite, envases de margarina y otras presentaciones, zapatos
Con más de 1.400 voluntarios trabajando en 20 puntos y cerca de ocho toneladas de residuos acopiadas, Ordóñez consideró que el Día Mundial de las Playas fue un éxito, aun cuando falta mucho por hacer. «Tenemos trabajo por delante», enfatizó. La mejor evidencia es la cantidad de desechos y sus características.
«Recordemos que cada cuerpo de agua desemboca en el mar, y al desembocar en el mar arrastra toda la basura», destacó. «La basura no es de nosotros, aunque no vamos a decir que no tenemos responsabilidad, porque hay personas en nuestros municipios que no hacen buena disposición de sus desechos, pero la mayoría viene por las corrientes». En consecuencia, se haga lo que se haga en un espacio como Aguasal «con horas-hombre, bolsas, recolección, que la alcaldía apoye con camiones para la recolección, mañana vamos a tener cantidad de residuos».
El presidente de Club Aguasal, Héctor Aranguren, cuestionó la falta de políticas públicas para el ambiente, y se preguntó dónde está el situado constitucional que permita a los municipios de Miranda disponer de la maquinaria y el equipamiento necesario para la limpieza.»los residuos, palos, botellas vienen del río Tuy. Tiene más de 40 años esta situación. Yo creo que es tiempo de cambio, y sobre todo, de conciencia nacional ambiental».


Mallas: ¿Una opción?
El club, sostuvo Aranguren, ha tratado de mantener el aseo en la playa. «La alcaldía hace su trabajo, pero este problema es muy grande. Recogemos hoy, y llueve, y pasado mañana estará igualito».
Ecobrión propone que los municipios de Caracas y Barlovento se unan en una iniciativa que permita sanear las playas de Miranda: «Un gran proyecto para sanear y conservar nuestras zonas costeras», que incluyen humedales marino-costeros y manglares.
Para una situación concreta como la de la playa de Aguasal, Ordóñez plantea -con los estudios de impacto ambiental- el uso de mallas contenedoras que permitan retener los residuos sólidos y dejar fluir el agua sin obstaculizar el paso de los animales, con un trabajo constante de cada municipio para la recolección. «Qué bonito sería que cada uno de los municipios por donde pasa el río Tuy, por donde pasa el río Guaire, colocara estas mallas o tamices, y que las mismas comunidades se puedan ver beneficiadas de eso». También, incorporar empresas que trabajen con reciclaje «y puedan usar esta gran cantidad de plástico».
Mientras tanto, es la voluntad de personas como Luis y Juan Carlos Rodríguez la que marcará la diferencia.





