A más de dos meses de los devastadores sismos registrados el pasado 24 de junio en la región central del país, el impacto emocional en la población continúa latente. Ante este panorama, organizaciones humanitarias han intensificado sus labores de asistencia psicológica en las zonas más golpeadas.
Siboney Pérez, representante de la organización Psicológos Sin Fronteras, alertó sobre el incremento sostenido de trastornos de ansiedad entre los habitantes de los estados afectados, señalando que este síntoma se ha convertido en el principal desencadenante de diversas afecciones psicológicas a mediano y largo plazo.
«La ansiedad tras un evento traumático de esta magnitud no es solo un estado pasajero; si no se atiende a tiempo, evoluciona hacia cuadros severos de estrés postraumático, fobias específicas, insomnio crónico y episodios depresivos profundos en personas de todas las edades», explicó Pérez.
Jornadas de atención y primeros auxilios psicológicos
Como respuesta a esta emergencia silenciosa, equipos multidisciplinarios de Psicológos Sin Fronteras han desplegado jornadas continuas de intervención en comunidades vulnerables de La Guaira, Caracas y el estado Miranda.
Estas labores de asistencia se centran en la aplicación de primeros auxilios psicológicos, talleres de manejo del estrés post-sismo y la creación de espacios seguros de escucha para niños, adultos mayores y jefes de hogar, quienes suelen cargar con el peso emocional de la reconstrucción material y la incertidumbre.
La especialista recordó que el trauma colectivo generado por los sismos requiere un abordaje sostenido, por lo que instó a las instituciones y a la ciudadanía a visibilizar la salud mental como un eje prioritario dentro de la gestión integral de riesgos y la recuperación post-desastre.





