El ministro de Educación, Héctor Rodríguez, anunció durante una entrevista con el periodista Román Lozinski que las clases del Sistema Educativo Nacional, en sus niveles público, privado y subsidiado, iniciarán formalmente el próximo lunes 14 de septiembre para preescolar, primaria y bachillerato. El titular de la cartera educativa precisó que el personal docente retornará a los planteles desde el miércoles 9 de septiembre para jornadas de inducción y preparación pedagógica, destacando además que el nuevo calendario escolar incorporará de manera obligatoria simulacros y prácticas de gestión de riesgos sísmicos en cada momento pedagógico para fortalecer la cultura de prevención.
Respecto al impacto provocado por el reciente movimiento telúrico, el ministro explicó que el personal educativo brindó un apoyo solidario en los campamentos y refugios temporales instalados para atender a las familias afectadas. En cuanto a la infraestructura escolar, detalló que se registraron 900 planteles con daños menores que no presentan riesgo estructural y ya se encuentran en reparaciones para recibir a los alumnos. Asimismo, indicó que existen 87 escuelas con daños estructurales que requieren intervenciones de mayor escala y 11 edificaciones que sufrieron colapso total, abarcando instituciones públicas, privadas y subsidiadas. Ante esta situación, aseguró que se implementará un plan de rezonificación para reubicar a los estudiantes en planteles cercanos, habilitando dobles turnos donde sea necesario y flexibilizando la entrega de documentación académica o de identidad para garantizar que ningún niño pierda su cupo escolar. Ninguna escuela reabrirá sus puertas sin contar previamente con la certificación de seguridad emitida por el Colegio de Ingenieros y la Fundación de Edificaciones y Dotaciones Educativas (FEDE).
En relación con el desempeño del calendario escolar, Rodríguez destacó la recuperación progresiva del tiempo lectivo luego de superar las secuelas de la pandemia y el esquema de horario mosaico, pasando de registrar cerca de 100 días de clase en años anteriores a superar actualmente los 180 días, con la meta de consolidar 200 días de clase distribuidos en 40 semanas. Para medir el impacto de estas medidas, el Ministerio de Educación realiza supervisiones diarias aleatorias en unos 5.000 planteles, evalúa los reportes directivos y ejecuta encuestas de satisfacción en los hogares. En cuanto a la infraestructura global, señaló que la meta anual del plan de mantenimiento contempla la atención de entre 3.000 y 4.000 escuelas, incrementando la capacidad de respuesta respecto a periodos previos, aunque reconoció que sigue siendo insuficiente debido al deterioro acumulado y a la falta de recursos económicos.
Al abordar la situación del personal docente, Rodríguez aclaró que en Venezuela no existe un déficit general de educadores, sino una necesidad puntual de docentes especialistas en áreas específicas como matemáticas, física o química, así como en territorios concretos. Explicó que el país cuenta con una nómina pública de más de 490.000 educadores en diversos niveles de gobierno para atender a una matrícula de 6,9 millones de estudiantes, y que el faltante de especialistas se redujo a 13.834 cargos. Para cubrir esta brecha, el ministerio mantiene mesas de trabajo con las 56 universidades del país que imparten la carrera de Educación, ha reordenado la nómina para trasladar a especialistas desde tareas administrativas hacia las aulas, ha dictado decretos para permitir la reincorporación de profesores jubilados sin perder su beneficio y ha facilitado la formación pedagógica a profesionales de áreas afines junto a posgrados gratuitos para maestros integrales.
En materia salarial, el titular de Educación expuso la evolución de los ingresos del sector, recordando que en 2015 el salario mínimo docente alcanzaba los 471,92 dólares mensuales, pasando por un punto crítico de 24,03 dólares en 2018 hasta situarse en la actualidad en 240 dólares. Aunque afirmó que este monto continúa siendo insuficiente, enfatizó que se realiza un esfuerzo por recuperar paulatinamente el ingreso a la par de la mejora de la economía nacional. Finalmente, Rodríguez enfatizó que la educación pública debe mantenerse al margen de la diatriba política y constituirse como un espacio de encuentro y corresponsabilidad social entre el Estado, la familia y la comunidad para garantizar el bienestar y desarrollo integral de los estudiantes.





