El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, tiene previsto viajar este martes a Caracas, donde se espera que anuncie una serie de acuerdos petroleros.
Su visita se produce después de una intensa ola de actividad que sugiere que el presidente Donald Trump está reforzando el control de Estados Unidos sobre las reservas de crudo de Venezuela, en beneficio de Washington.
El viernes, Trump anunció lo que calificó como “el mayor acuerdo petrolero de la historia mundial”, asegurando que Estados Unidos había conseguido el control sobre más de 65.000 millones de barriles de reservas venezolanas.
Trump afirmó que el acuerdo permitiría más que duplicar las reservas petroleras de Estados Unidos y, a su vez, reducir los precios de la gasolina, una de las principales preocupaciones de los votantes de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
El acuerdo tiene un marcado aire de intervención imperial, en un momento en que Trump ha dejado claro que busca ejercer un mayor control de Estados Unidos sobre América Latina.
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó que el país conservará la soberanía sobre sus recursos y sostuvo que los proyectos podrían atraer más de 100.000 millones de dólares en inversiones y generar para el Estado una cantidad equivalente al doble de esa cifra.
Rodríguez presentó el acuerdo como una vía para transformar las enormes reservas subterráneas del país en “bienestar, prosperidad y felicidad” para los venezolanos.
Sin embargo, la felicidad es subjetiva.
La iniciativa estadounidense parece estar impulsada más por las prioridades de Washington que por los acontecimientos dentro de Venezuela.
La administración Trump está interesada en demostrar avances políticos antes de las elecciones legislativas de medio mandato, mientras los índices de aprobación del presidente se encuentran en niveles bajos tras la impopular guerra en Irán y su impacto sobre el costo de vida.
Aunque llevará tiempo aumentar la producción petrolera venezolana, la administración estadounidense apuesta a que las expectativas de una mayor oferta futura puedan ayudar a presionar los precios a la baja desde ahora.
Incluso si el impulso proviene de Washington, las consecuencias se sentirán en Venezuela.
El acuerdo podría fortalecer a Rodríguez, al otorgarle a Estados Unidos un interés mayor en la continuidad de su administración.
Figuras de la oposición han cuestionado si un gobierno interino tiene la legitimidad necesaria para comprometer los activos más valiosos de Venezuela mediante acuerdos de largo plazo.
Mientras tanto, los sectores leales al gobierno consideran los pactos una traición.
Al tratar de consolidar estos acuerdos, Trump ha conseguido algo poco habitual en Venezuela: una convergencia de indignación entre ambos lados de la división política del país.





