Una reestructuración profunda de las misiones diplomáticas del país entrará en vigor a partir de la toma de posesión del próximo 7 de agosto. El mandatario electo, Abelardo de la Espriella, informó este domingo sobre la clausura de al menos catorce legaciones internacionales, medida que abarca la representación en naciones como Haití, Cuba y Nicaragua.
Durante un mensaje transmitido en sus plataformas digitales, el futuro jefe de Estado detalló que el ajuste inicial incluirá el cese de operaciones en las embajadas instaladas en «Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Cuba, Chequia, Etiopía, Ghana, Haití, Hungría, Malasia, Nicaragua, Rumanía, Senegal, Sudáfrica». La estrategia comprende adicionalmente la paralización del proyecto para instaurar una delegación en Palestina y el cierre de aproximadamente 15 sedes consulados.
De la Espriella aclaró que esta decisión no implica una ruptura formal de nexos con la mayoría de los Estados involucrados. La excepción corresponderá a las sedes de Managua y La Habana, argumentando que bajo su administración «no habrá vínculo alguno con tiranías». En el resto de los territorios afectados, la atención a los connacionales se mantendrá mediante la asignación de concurrencias desde sedes adyacentes, con el fin de optimizar el desempeño del cuerpo diplomático.
Dentro del plan de reorganización, el presidente electo confirmó la apertura de una delegación en Nigeria para reconfigurar la presencia en el continente africano, así como el restablecimiento de la sede diplomática en Israel, fijando su ubicación en la ciudad de Jerusalén, en cumplimiento de sus compromisos de campaña.
El esquema proyectado contempla además la unificación de misiones que actualmente presentan solapamiento de tareas. De este modo, una misma persona asumirá la titularidad de la embajada en Francia y ante la Unesco en París, dinámica que se replicará con la representación en Italia y ante la FAO en Roma.
Durante los tres primeros meses de gestión se llevará a cabo una revisión técnica del resto de las delegaciones para resolver su permanencia. Según las declaraciones del mandatario electo, los fondos obtenidos mediante estas reducciones presupuestarias se reasignarán a áreas prioritarias del gasto público: «Cada peso que ahorremos en burocracia será un peso que podremos invertir en seguridad, salud, educación, infraestructura y, sobre todo, oportunidades para los más pobres».





