El deporte venezolano se encuentra sumido en una profunda tristeza tras confirmarse este domingo 5 de julio el fallecimiento de Willner Rivas, capitán de la selección nacional masculina de voleibol, quien perdió la vida junto a su esposa e hijo tras el colapso de su residencia durante los sismos del pasado 24 de junio.
Rivas, un referente indiscutible de la «Vinotinto de la malla alta», fue localizado por los equipos de rescate entre los escombros del edificio «Los Monjes», ubicado en el estado La Guaira. Según los reportes preliminares, el atleta fue hallado en un último gesto de protección, abrazado a sus seres queridos bajo las ruinas de la edificación, cuyo desplome total había complicado las labores de salvamento desde el inicio de la emergencia.
Desde el pasado 24 de junio, familiares, compañeros de selección y amigos cercanos vivieron días de agonía manteniendo la esperanza de un hallazgo con vida. La Federación Venezolana de Voleibol (FVV) había coordinado desde el primer momento todos los esfuerzos de apoyo para las labores de búsqueda; sin embargo, los informes técnicos sobre la magnitud del colapso del inmueble ya anticipaban la imposibilidad de un desenlace distinto.
Para los seguidores del voleibol, Willner Rivas no solo fue un atleta de élite, sino un líder nato que entendía el significado de portar el tricolor nacional. Su trayectoria como receptor-punta estuvo marcada por un compromiso férreo, tanto en la cancha como en su vida personal, donde se erigió como un padre y esposo ejemplar.
La partida de Rivas deja un vacío inmenso en el deporte venezolano. Su legado, más allá de los puntos anotados o los campeonatos disputados, quedará marcado por la imagen de entrega total y protección hacia su familia hasta sus últimos segundos de vida. El gremio deportivo y la afición nacional se unen en solidaridad ante esta trágica pérdida que enluta a todo un país.





