La primera edición de Lo Real Maravilloso, el nuevo ciclo de conciertos y experiencia multisensorial dirigido por la productora Ana Díaz, se celebró el pasado 19 de junio en Teatrex El Bosque, en Caracas, dejando claro que aún existen espacios donde la música puede escucharse con atención, las letras pueden sentirse de cerca y el encuentro humano sigue siendo protagonista.


Un corazón gigante dio la bienvenida
Desde las 5:00 de la tarde, el público comenzó a llegar a una experiencia diseñada para ir mucho más allá del concierto. La bienvenida la marcaba una gran escultura de un corazón humano, una pieza que parecía anunciar el espíritu de la jornada: una invitación a conectar desde la emoción y la sensibilidad.
Antes de ingresar a la sala principal, los asistentes pudieron recorrer una zona verde donde convivían distintas propuestas creativas y sostenibles. Allí se exhibían accesorios, collares, pulseras y zarcillos elaborados artesanalmente por la orfebre Elvira Peña. También había espacios participativos donde los visitantes podían dibujar sobre tela aquello que los representaba, mientras otros artistas desarrollaban sus propias creaciones en vivo.


El recorrido continuaba hacia una zona gastronómica con bebidas, té, refrescos, cervezas, tortas, tequeños y cotufas, además de una pequeña biblioteca y un stand con mercancía oficial del proyecto.
Un comienzo puntual y el show íntimo
A las 7:10 de la noche, con apenas unos minutos de diferencia respecto al horario anunciado, comenzó el espectáculo principal. La puntualidad, sumada a una cuidada producción técnica, permitió que la experiencia fluyera de forma natural durante casi cuatro horas, en una atmósfera íntima, cálida y profundamente conectada con la propuesta conceptual del evento.
La apertura musical estuvo a cargo del cantautor venezolano Sebas Iribarren, quien presentó algunas de las canciones más queridas de su repertorio, entre ellas Los Finales y Bajamos Juntos Hacia el Mar. Uno de los momentos más especiales de su presentación fue el estreno de Pasajeros, un nuevo tema que compartió con el público acompañado vocalmente por la cantante Isabella Sánchez.


Luego llegó el turno de Ray Mariño, una de las voces más sensibles de la nueva canción venezolana. Durante su presentación interpretó temas como Bicicleta y protagonizó uno de los momentos más memorables de la noche con Boca de Carnaval, su más reciente sencillo. La interpretación contó con la participación especial de la cantante Ananá y una roda de samba que sumó la presencia de la talentosa María José Castejón en las maracas, generando una de las ovaciones más espontáneas de la jornada.


Tanto Iribarren como Mariño estuvieron acompañados por los talentosos músicos Rudy Alisetti en la batería, Zé Estrada en la percusión y Pablo Alfaro en la guitarra, quienes aportaron solidez y sensibilidad a cada interpretación.


El tono emocional de un cierre mágico
El cierre estuvo en manos de José Delgado, cuya presentación consolidó el tono emocional de la velada. El cantautor interpretó piezas emblemáticas como Liberen a Prometeo, Coffee and Tea y Algo, además de ofrecer una emotiva versión de Si Me Miras Tú, tema que dedicó a Ana Díaz, creadora y productora de Lo Real Maravilloso. La canción, una de las más reconocidas de su repertorio, pareció resumir la esencia del proyecto: una celebración de la belleza cotidiana, la contemplación y la sensibilidad compartida.


Delgado estuvo acompañado por el músico y productor Edwin Arellano en el contrabajo eléctrico, aportando una sonoridad elegante y cercana que complementó perfectamente la atmósfera del concierto.


Ambiente romántico y la celebración en el after
Uno de los aspectos más destacados de la producción fue la iluminación. Con una propuesta romántica, acogedora y cuidadosamente diseñada, la puesta en escena favoreció la cercanía entre artistas y espectadores, mientras que la calidad del sonido permitió apreciar cada matiz de las interpretaciones y cada detalle de las letras.


Tras el concierto, la experiencia continuó fuera de la sala con el esperado DJ Set de Los Hermanos Tropicantes, integrado por David González (Dr. DUB) y Danel Sarmiento (DJ Warapo). La música transformó el espacio en una celebración espontánea donde no faltaron los bailes, las conversaciones, los abrazos y los encuentros entre amigos.


Más que una sucesión de conciertos, Lo Real Maravilloso demostró en su primera edición que existe un público dispuesto a apostar por experiencias donde la música se escucha con calma, donde las canciones pueden abrir conversaciones y donde el arte se convierte en un punto de encuentro.


Su estreno dejó una sensación compartida entre muchos asistentes: la expectativa por descubrir cuáles serán los próximos capítulos de una propuesta que llegó para recordarle a Caracas que también es posible detenerse, escuchar y habitar la música desde otro lugar.





