La selección de Curazao, apodada La Ola Azul, protagoniza uno de los casos más fascinantes del fútbol internacional en el Mundial de 2026: de los 26 futbolistas convocados por el técnico Dick Advocaat, solo uno nació físicamente en la isla. Se trata de Tahith Chong, centrocampista que actualmente milita en el Sheffield United.
Chong vino al mundo en Willemstad, capital de Curazao, donde vivió su primera infancia antes de mudarse a los Países Bajos a los 8 años para incorporarse a las categorías inferiores del Feyenoord y, posteriormente, al Manchester United. Pese a haber representado a la selección neerlandesa en categorías juveniles, el futbolista optó por defender los colores del país de su nacimiento a nivel absoluto.
El resto de la convocatoria, incluidos referentes como Leandro Bacuna, Juninho Bacuna, Juriën Gaari y el portero Eloy Room, nació en los Países Bajos. Todos ellos son hijos o nietos de curazaleños que emigraron a Europa, un vínculo que les permite representar legalmente a la isla caribeña bajo las normas de elegibilidad internacional. Este fenómeno de la diáspora neerlandesa explica, en gran medida, la composición y el desarrollo de la selección absoluta.
La FIFA asegura que a lo largo de su historia, otros jugadores nacidos en la isla llegaron a ser convocados en procesos anteriores, como Angelo Cijntje o Felitciano Zschusschen, pero en el equipo que logró la clasificación y disputa la Copa del Mundo 2026, Chong es el único jugador «homegrown», es decir, nacido en casa.





