En voz alta habló siempre el doctor Huniades Urbina, médico pediatra e intensivista, para defender a la infancia venezolana. Léase, vacunas. Léase, alimentación. Léase, mortalidad infantil. Con sus corbatas de lazo (la de este jueves era plateada), con sus medias de colores y «sin pepitas en la lengua», dijo todo lo que consideró que debía ser dicho, mas siempre con las puertas abiertas para el diálogo con las autoridades. Este jueves, Urbina le «entregó la guardia» de la Academia Nacional de Medicina a un médico neumonólogo: el doctor Felipe Martín Piñate.


Martín Piñate presidirá la corporación por los próximos dos años acompañado por Miguel Saade en la vicepresidencia; Carlos Cabrera, en la secretaría; Myriam Marcano como tesorera y Franco Calderano como bibliotecario.


Las últimas declaraciones de Urbina como presidente de la Academia se enfilaron hacia el gobierno; concretamente, el Ministerio de Salud, por la presunta circular en la que se ordena economizar las vacunas por falta de disponibilidad del producto. El pediatra, además, advirtió que las coberturas vacunales son bajas en Venezuela (menos de 50 %), lo que pone al país en riesgo de reintroducción de enfermedades como sarampión; especialmente ahora que comenzó el Mundial de Fútbol y con México -una de las sedes- con más de 20 mil casos de esta enfermedad.


Martín Piñate, nacido en julio de 1936, dedicó una parte de su intervención de este jueves a reivindicar sus raíces de Curiepe (posteriormente comentó con los medios de comunicación que bailaba poco tambor, pero sí tocaba mina y culo e’puya). También destacó su aprendizaje en los liceos Vargas de La Guaira y Fermín Toro de Caracas, y comentó que fue alumno de José Ignacio Baldó, uno de los pioneros de la salud pulmonar.
Sus palabras estuvieron marcadas por referencias a Sócrates, Platón, Unamuno y otros filósofos. E, igualmente, a uno de los objetivos que se propone: lograr la autonomía de la Academia Nacional de Medicina ante el Ejecutivo, con una figura como la de la UCV. Y otra acción: difundir un documento sobre la relación entre medicina e inteligencia artificial que permita entender estos tiempos nuevos. Cuando terminó el acto protocolar, su gente de Curiepe lo abrazó con cariño, se tomaron fotos e, incluso, hubo un repique de tambores.
La pregunta para Huniades Urbina: ¿Qué va a hacer ahora? «Tengo muchísimas cosas. Estoy enfocado en la Universidad Central de Venezuela; voy como candidato, nuevamente, al Consejo de Facultad y seguiré mi camino académico. Siempre tengo algo que hacer».





