El Gobierno de Australia anunció el inicio de una acción legal sin precedentes en el Tribunal Federal de Australia contra el conglomerado estadounidense 3M Company y su filial local 3M Australia. La Mancomunidad de Australia reclama más de 2.000 millones de dólares australianos (aproximadamente 1.400 millones de dólars americanos) en daños y perjuicios por la contaminación con «químicos eternos» derivada del uso de espumas contra incendios en instalaciones de la defensa.
Esta medida judicial representa la mayor reclamación de compensación económica jamás interpuesta por el gobierno australiano en su historia.
El alcance de la contaminación por PFAS
La demanda se centra en la contaminación detectada en 28 bases militares del país, provocada por las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (conocidas colectivamente como PFAS). Estos componentes sintéticos desarrollados por el ser humano son denominados «químicos eternos» debido a su propiedad para resistir la degradación y su incapacidad de descomponerse de forma natural en el medio ambiente.
La espuma contra incendios que contenía PFAS, diseñada originalmente por la multinacional y comercializada bajo líneas como Lightwater, demostró ser altamente efectiva para sofocar incendios provocados por combustibles desde la década de 1950. No obstante, los residuos se han filtrado a los recursos naturales circundantes. Como precedente de su impacto en las poblaciones aledañas, el Departamento de Defensa de Australia emitió una alerta en 2018 a los residentes cercanos a la base aérea de Richmond, en las afueras de Sídney, instándolos a mitigar el consumo de pescado y huevos de producción local tras detectarse PFAS en las aguas subterráneas de la zona.
Gastos de mitigación y acusaciones fiscales
La fiscal general de Australia, Michelle Rowland, acusó formalmente a la corporación estadounidense de haber ocultado de forma sistemática los datos e informes de pruebas internas que ya advertían sobre los severos riesgos ambientales asociados al almacenamiento y empleo del producto.
“La Mancomunidad (de Australia) reclama más de 2.000 millones de dólares australianos (1.400 millones de dólares) en daños y perjuicios para recuperar importantes gastos pasados y futuros incurridos al investigar y gestionar la contaminación derivada del almacenamiento y uso históricos de esta espuma”, detalló Rowland ante los medios de comunicación.
Por su parte, el ministro asistente de Defensa, Peter Khalil, especificó el volumen de los recursos públicos destinados a contrarrestar los daños, confirmando que su despacho ya ha invertido 1.300 millones de dólares australianos (unos 920 millones de dólars) en labores de saneamiento y contención. Los operativos de ingeniería ambiental han requerido hasta la fecha: El retiro y tratamiento de 200.000 toneladas de tierra contaminada en los perímetros de las bases de defensa y el procesamiento y descontaminación de 13.000 millones de litros (3.400 millones de galones) de agua afectada.
“Estamos preparados para enfrentarnos a corporaciones poderosas cuando los australianos y las comunidades australianas se han visto afectados”, manifestó el ministro Khalil. Las autoridades precisaron asimismo que el litigio se enfoca rigurosamente en la restitución de costos de infraestructura y no contempla reclamos vinculados a lesiones personales o afecciones directas de salud.
Respuesta de la corporación 3M
La compañía multinacional con sede en Minnesota notificó su rechazo a las acusaciones del gobierno y ratificó que impugnará de forma legal cada una de las reclamaciones presentadas en el tribunal federal.
A través de un comunicado oficial emitido por la firma, 3M enfatizó que sus productos dejaron de comercializarse en dicho territorio hace más de una década y responsabilizó a las fuerzas militares australianas por la extensión temporal de los daños.
“3M nunca ha fabricado PFAS en Australia y cesó las ventas de los productos en cuestión en Australia hace alrededor de dos décadas. A pesar de ello, el Departamento de Defensa (australiano) siguió utilizando espumas contra incendios que contenían PFAS durante casi dos décadas más”, expuso la empresa en su defensa.





