El presidente de la Federación Venezolana de Arroz (Fevearroz), José Luis Pérez, alertó sobre el impacto negativo que las constantes interrupciones en el servicio eléctrico están ocasionando en el arranque del ciclo de siembra de invierno de 2026, afectando los sistemas de irrigación necesarios para el cultivo, reseñó Minuta Agropecuaria.
El dirigente gremial explicó que el suministro eléctrico resulta crítico para el circuito arrocero debido a que el riego de los campos depende directamente del uso de motores eléctricos, los cuales son empleados tanto en los sistemas de bombeo de pozos profundos como en los de aguas superficiales.
De acuerdo con las estimaciones de la federación, las fallas semanales en la red eléctrica suponen riesgos extremos para las plantaciones en una fase donde resulta indispensable inundar los terrenos. “En el sector arrocero tenemos como el 60% del área regada con uso de motores eléctricos, sobre todo ahorita en la época de invierno, donde no están en actividad los sistemas de riego de los embalses”, precisó Pérez.
Para las regiones productoras de Portuguesa, Barinas y Cojedes, el gremio proyecta una intención de siembra estimada en 62.000 hectáreas. No obstante, las labores de campo registran un retraso notable, logrando consolidar apenas el 20% del área prevista. El vocero detalló que, además del factor eléctrico, la llegada de las lluvias ha obligado a los agricultores a esperar condiciones óptimas en el suelo para garantizar la rápida germinación de la semilla.
Disputa por precios de la industria e importaciones
Pérez señaló que la principal limitante para cumplir con la meta de hectáreas radica en que el precio base ofrecido por la industria transformadora no satisface las expectativas de los productores, comprometiendo la viabilidad de las inversiones. Ante esto, el presidente de Fevearroz sentenció que el valor del rubro tendrá que ajustarse en el transcurso del ciclo.
Asimismo, el representante gremial reiteró la urgencia de suspender de forma definitiva las importaciones de arroz, argumentando que el consumo nacional para lo que resta de año se encuentra plenamente garantizado mediante tres fuentes:
- Los inventarios remanentes de la pasada cosecha de verano.
- Los altos volúmenes de grano extranjero que ingresaron al país durante los primeros cinco meses del año.
- Las proyecciones de la actual siembra de invierno.
Fevearroz advirtió que cualquier importación adicional en los meses venideros generará una saturación en los canales de comercialización nacionales. Este escenario de excedentes afectaría la capacidad de recepción en los silos, deprimiría los precios y retrasaría el pago oportuno a los agricultores.
A pesar de las dificultades climáticas y operativas, Pérez aseguró que los productores se mantienen activos en los campos, bajo la expectativa de que el sector industrial mejore los precios anunciados en los próximos meses para alcanzar la cosecha con un valor adecuado para el campo venezolano.





