Un total de 3.185 personas han muerto y otras 9.633 resultaron heridas en ataques y bombardeos israelíes contra el Líbano desde inicios del pasado mes de marzo, y que siguen contra el sur del país mediterráneo a pesar del alto el fuego en vigor.
Según el Centro de Operación de Emergencia, dependiente del Ministerio de Salud Pública libanés, «el balance total acumulado de la agresión entre el 2 de marzo y el 25 de mayo es de 3.185 mártires y 9.633 heridos».
Este balance se conoce el mismo día en que el Ejército israelí ha atacado varias localidades en el sur del Líbano, entre ellas, Dibbine, Qana, Nabatieh y Kfar Remman, además de los bosques de Al Qlaileh y los alrededores de una compañía de gas situada entre Bazourieh y Wadi Jilo, según la Agencia Nacional de Noticias (ANN) libanesa.
Coincidiendo con el Día de la Liberación, que marca el final en 2000 de otra ocupación del Estado judío al territorio del Líbano, el presidente Joseph Aoun, defendió este lunes que su país mantiene como demanda «firme» el repliegue de las tropas israelíes del sur del Líbano.
«Este año, el Día de la Liberación llega mientras el Líbano lidia con una dolorosa realidad. La agresión israelí no ha parado y las amadas aldeas del sur siguen sufriendo bajo una ocupación renovada, en una violación flagrante de todas las resoluciones internacionales», denunció Aoun en un comunicado.
El Líbano e Israel mantienen actualmente en Washington las primeras negociaciones directas en décadas con el fin de alcanzar una salida negociada al último conflicto, iniciado el pasado 2 de marzo, y que por el momento han derivado en un alto el fuego sin apenas aplicación práctica.





